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Abril 12, 1928
Analogía entre el Edén y el Calvario. No se forma un reino con un
solo acto. Necesidad de la muerte y resurrección de nuestro Señor.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino y acompañaba a mi dulce Jesús en las penas de
su Pasión, y siguiéndolo en el Calvario mi pobre mente se ha detenido a pensar en las penas
desgarradoras de Jesús sobre la cruz, y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, el Calvario es el nuevo Edén donde le venía restituido al genero humano lo que
perdió al sustraerse de mi Voluntad.
Analogía entre el Calvario y el Edén: En el Edén el hombre perdió la gracia, sobre el Calvario
la adquiere; en el Edén le fue cerrado el Cielo, perdió su felicidad y se volvió esclavo del enemigo
infernal, aquí en el nuevo Edén le viene reabierto el Cielo, readquiere la paz, la felicidad perdida,
queda encadenado el demonio y el hombre queda libre de su esclavitud; en el Edén se oscureció
y se retiró el Sol del Fiat Divino y para el hombre fue siempre noche, símbolo del sol que se
retiró de la faz de la tierra en las tres horas de mi tremenda agonía sobre la cruz, porque no
pudiendo sostener la vista del desgarro de su Creador, causado por el querer humano que con
tanta perfidia había reducido a mi Humanidad a este estado, horrorizado se retiró, y cuando Yo
expiré reapareció de nuevo y continuó su curso de luz; así el Sol de mi Fiat, mis dolores, mi
muerte, llamaron nuevamente al Sol de mi Querer a reinar en medio de las criaturas, así que el
Calvario formó la aurora que llamaba al Sol de mi Eterno Querer a resplandecer de nuevo en
medio a las criaturas. La aurora es certeza de que debe salir el sol, así la aurora que formé en
el Calvario asegura, si bien han pasado cerca de dos mil años, que llamará al Sol de mi Querer
a reinar de nuevo en medio a las criaturas. En el Edén mi amor quedó derrotado por parte de
las criaturas, aquí en el Calvario triunfa y vence a la criatura; en el primer Edén el hombre recibe
la condena de muerte para el alma y el cuerpo, en el segundo queda libre de la condena y viene
reconfirmada la resurrección de los cuerpos con la resurrección de mi Humanidad. Hay muchas
relaciones entre el Edén y el Calvario, lo que el hombre perdió en el prmero, en el segundo lo
readquiere; en el reino de mis dolores todo le viene dado y reconfirmado el honor, la gloria de la
pobre criatura por medio de mis penas y de mi muerte.
(3) El hombre con sustraerse de mi Voluntad formó el reino de sus males, de sus debilidades,
pasiones y miserias, y Yo quise venir a la tierra, quise sufrir tanto, permití que mi Humanidad
fuese lacerada, le fuera arrancada a pedazos su carne toda llena de llagas, y quise también
morir para formar por medio de mis tantas penas y de mi muerte, el reino opuesto a los tantos
males que se había formado la criatura. Un reino no se forma con un solo acto, sino con muchos
y muchos actos, y por cuantos más actos tanto más grande y glorioso se vuelve un reino, así
que mi muerte era necesaria a mi amor, con mi muerte debía dar el beso de vida a las criaturas,
y de mis tantas heridas debía hacer salir todos los bienes para formar el reino de los bienes a
las criaturas; por eso mis llagas son fuentes que desbordan bienes, y mi muerte es fuente de
donde brota la Vida a provecho de todos.
(4) Así como fue necesaria mi muerte, fue necesaria a mi amor la Resurrección, porque el
hombre con hacer su voluntad perdió la Vida de mi Querer, y Yo quise resucitar para formar no
sólo la resurrección de los cuerpos, sino la resurrección de la Vida de mi Voluntad en ellos, así
que si Yo no hubiese resucitado, la criatura no podría resurgir de nuevo en mi Fiat, le faltaría la
virtud, el vínculo de la resurrección en la mía y por tanto mi amor se sentiría incompleto, sentiría
que podría hacer más y no lo hacía y habría quedado con el duro martirio de un amor no
completado; que después el hombre ingrato no se sirva de todo lo que he hecho, el mal es todo
suyo, pero mi amor posee y goza su pleno triunfo”.
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