porque si bebe, bebe su agua pura en vasos de oro, tersos y limpios; si come, el alimento es
digno de él y le es servido en platos de plata; si viste, le son llevados vestidos reales como
conviene a un rey; el rey se siente complacido y satisfecho porque es servido con las cosas
reales que le pertenecen; en cambio otro paje que sirve al rey, cuando el rey quiere beber, va a
su vil habitación a tomar agua turbia, la lleva en vasos de barro, no limpios; si come, va a tomar
su alimento vulgar, vil y en platos que dan asco; si viste, le lleva vestidos sin adornos y no dignos
de un rey; el rey no queda complacido ni honrado al ser servido por este paje, más bien queda
con un dolor en el corazón y dice: ‘¿Cómo, tengo mis cosas reales y este paje se atreve a
servirme con las cosas viles de su casa?’ El primer paje es quien vive en mi Voluntad, el
segundo quien vive de voluntad humana, ¡qué gran diferencia entre el uno y el otro!”
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24-4
Abril 4, 1928
En Dios la palabra lo es todo. El conocimiento es el portador del
acto divino y de la posesión de los bienes divinos por las criaturas.
Cuidado que prescribe Jesús.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y en mi mente se formaban tantos pensamientos
sobre el Querer Supremo y pensaba entre mí: “¿Cómo puede ser que solamente con conocer
las criaturas los conocimientos sobre la Divina Voluntad pueda venir su reino? Si para venir el
reino de la Redención hizo tanto, no bastó el sólo conocer, sino que obró, sufrió, murió, hizo
milagros, y ahora para el reino del Fiat Divino, que es más que la Redención, ¿bastarán
solamente los conocimientos?” Mientras esto pensaba, mi amable Jesús se ha movido en mi
interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, las criaturas, para formar la más pequeña cosa tienen necesidad de obras, de
pasos y de materias primas, pero Dios, tu Jesús, no tiene necesidad de nada para crear y formar
las obras más grandes, aun el universo entero; para Nosotros la palabra es todo, ¿no fue creado
todo el universo sólo con la palabra? Y al hombre para gozar de todo este universo sólo le bastó
el conocerlo; son los caminos que tiene nuestra Sabiduría, que para dar nos servimos de la
palabra, y el hombre para recibir se debe servir del conocimiento de lo que Nosotros hemos
dicho y hecho con nuestra palabra, en efecto, si alguien no conoce todas las variedades de las
plantas que están esparcidas por toda la tierra, no goza ni es dueño de los frutos de las plantas
que desconoce, porque en nuestra palabra está no sólo la fuerza creadora, sino que unida a ella
está la fuerza comunicativa que sirve para comunicar a las criaturas lo que hemos dicho y hecho,
pero si no conocen nada les viene dado. ¿Qué cosa agregó el hombre para gozar la luz del sol
y recibir sus efectos? Nada, ni agregó nada al agua que bebe, al fuego que lo calienta y a tantas
otras cosas creadas por Mí, pero las necesitaba conocer, de otra manera habría sido para el
hombre como si no existieran. El conocimiento es el portador de la vida de nuestro acto y el
portador de la posesión por la criatura de nuestros bienes, así que los conocimientos sobre mi
Voluntad tienen virtud de formar su reino en medio de las criaturas, porque tal ha sido nuestra
finalidad al haberlos manifestado y si en la Redención quise descender del Cielo para tomar
carne humana, fue porque quise descender en todos los actos humanos para reordenarlos,
mucho más, pues Adán se sustrajo de nuestra Voluntad Divina para contentar su humanidad, y
con esto se desordenó todo, perdió su estado de origen, y Yo debí hacer el mismo camino,
descender en una Humanidad para reordenarlo de nuevo, y todo lo que hice en Ella debía servir
como remedio, medicina, ejemplo, espejo, luz, para poder poner en orden a la humanidad
1484 sig