(5) “Hija mía, tú estás contenta y Yo estoy afligido, si tú supieras que peso enorme gravitaba
sobre aquellos de Messina, pues mientras tenían interés de tenerlos los tenían para dormir, ellos
eran reos de una Voluntad Divina, y viendo la inactividad con la cual los tenían he permitido que
los regresaran. Ahora este peso gravita sobre aquellos que con tanto interés los han hecho
venir, si no se ocupan, también ellos serán reos de una Voluntad Divina, y si supieras lo que
significa ser reo de una Voluntad tan Santa, significa tenerla obstaculizada, mientras que Ella
anhela, suspira que sean quitados los impedimentos, y éstos se quitarán con hacerla conocer.
Ella está llena de Vida, se mueve por doquier, envuelve todo, y esta Vida vive como sofocada
en medio de las criaturas porque no es conocida, y Ella gime porque quiere la libertad de su
Vida y está obligada a tener en Ella misma los rayos de su luz interminable, porque no es
conocida. Ahora, ¿quién es el culpable de tantas penas de mi Voluntad Divina? Quien debe
interesarse en hacerla conocer y no lo hace. ¿Será que tal vez mi finalidad ha sido dar tantas
noticias acerca de mi Fiat, sin el fruto deseado de hacerla conocer? No, no, quiero la vida de lo
que he dicho, quiero hacer resplandecer el nuevo sol, quiero el fruto de tantos conocimientos
que he manifestado, quiero que mi trabajo reciba el suspirado efecto. En efecto, ¿cuánto no he
trabajado para disponerte a recibir conocimientos tan importantes sobre mi Voluntad? Y tú
misma, ¿cuántos sacrificios no has hecho y cuántas gracias no te he dado para hacértelos
hacer? Mi trabajo ha sido largo, y cuando te veía sacrificada, miraba al gran bien que habrían
hecho mis conocimientos sobre el Fiat en medio de las criaturas, la nueva era que debía
despuntar en virtud de ellos, y mi tierno corazón mientras sufría en sacrificarte, tomaba un
inmenso placer al ver el bien, la paz, el orden, la felicidad, que en virtud de ello debían recibir
mis otros hijos. Cuando Yo hago cosas grandes a un alma, le manifiesto verdades importantes
y las renovaciones que quiero hacer en medio de la familia humana, no es sólo para la criatura
que lo manifiesto, sino porque quiero encerrar a todos en aquel bien, quiero que mis verdades
resplandezcan sobre de cada uno, a fin de que, quien quiera tome la luz de ellas. ¿No hice esto
con mi Mamá Celestial? Si Ella hubiera querido tener oculta la encarnación del Verbo, ¿qué
bien habría traído mi venida a la tierra? Ninguno, habría partido al Cielo sin dar a ninguno mi
Vida, y la Soberana Reina, si me hubiera escondido, habría sido rea y ladrona de todo el bien y
de tantas Vidas Divinas que debían recibir las criaturas. Así se harán reos y ladrones de todo
el bien que llevarán los conocimientos sobre mi Fiat Divino, porque Él llevará tantas vidas de
luz, de gracia, y los bienes inmensos que contiene una Voluntad Divina. Por esto, grave peso
gravita sobre aquellos que deberían ocuparse si es que continúan dejando inoperantes a los
soles tan benéficos de tantas verdades sobre mi eterno Querer, y si tú, por primera, te quisieras
oponer a hacer conocer lo que respecta a mi Voluntad, la primera ladrona de tantos soles y de
tantos bienes que deben recibir las criaturas por medio de estos conocimientos, serías tú”.
(6) Después, con un acento más tierno ha agregado:
(7) “Hija mía, el mundo está como quemado, no hay quien vierta sobre él aquella agua pura
que les quite la sed, y si beben es el agua turbia de su voluntad que los quema de más. Los
mismos buenos, los hijos de mi Iglesia que buscan hacer el bien, después de haber hecho el
bien no sienten la felicidad del bien, sino más bien el peso del bien que les lleva la tristeza y el
cansancio, ¿sabes por qué? Porque falta en el mismo bien la Vida de mi Fiat, que contiene la
fuerza divina que quita cualquier cansancio, falta la luz y el calor de mi Voluntad que tienen virtud
de vaciar cualquier peso y de endulzar todas las amarguras, falta el rocío benéfico de mi Fiat
que embellece las acciones de las criaturas y las hace aparecer tan bellas que le llevan la vida
de la felicidad, falta el agua de mi Querer que siempre surge y que mientras fecunda en modo
divino, da vida y apaga la sed, y por eso, beben y se queman de más. Mira entonces cómo es
necesario que sus conocimientos sean conocidos y se abran camino en medio de las criaturas,
para llevar a cada una la Vida de mi Voluntad, con la fuente de los bienes que Ella contiene.
Todos sienten, aun aquellos que se dicen los más buenos, que les falta una cosa necesaria,
sienten sus obras no completas, y todos suspiran otro bien, pero ellos mismos no saben qué