cosa sea. Es la plenitud y totalidad de mi Fiat Divino que falta en sus actos, y por eso sus obras
están como a mitad, porque sólo con mi Querer, y en Él, se pueden hacer obras completas. Por
eso Él suspira ser conocido para llevar su Vida y el cumplimiento a las obras de sus criaturas,
mucho más, que grandes acontecimientos estoy preparando, dolorosos y prósperos, castigos y
gracias, guerras imprevistas e inesperadas, todo para disponer a recibir el bien de los
conocimientos de mi Fiat; pero si a estos conocimientos los dejan dormir sin ponerlos en medio
de las criaturas, dejarán sin fruto los acontecimientos que estoy preparando; ¿qué cuentas me
darán? Mientras que con estos conocimientos estoy preparando la renovación y la restauración
de la familia humana. Por lo tanto, por parte tuya no pongas ningún obstáculo y continúa
rogando que pronto venga el reino de mi Divina Voluntad”.
+ + + +
24-2
Marzo 25, 1928
Los conocimientos sobre el Divino Querer son tantos pasos que Él ha
hecho para regresar en medio de las criaturas. Estos pasos llevarán
vida, luz, santidad. Suspiros de Jesús por hacerlos conocer.
(1) Mi pobre mente mientras seguía al Fiat Divino para acompañar sus actos, iba pensando
en las tantas verdades que mi amado Jesús me había dicho sobre la Divina Voluntad, y con
cuánto amor e interés me las había manifestado. Entonces pensaba entre mí: “Las primeras
verdades que Él me dijo, parecían destellos de luz que salían de dentro de una luz interminable,
después, poco a poco, no más destellos sino fuentes de luz, y mi pobre alma quedaba bajo el
continuo flujo de estas fuentes de luz, finalmente me parecen mares de luz, de verdades, en las
que yo quedaba tan sumergida, que mi pequeña capacidad no podía tomar todo y dejaba
muchas verdades en aquel mismo mar en el cual yo me sentía inmersa, pero no me era dado el
restringir en mí toda aquella luz interminable, que convirtiéndose en palabras me manifestaban
la armonía, la belleza, la potencia del Supremo Querer. Ahora me parece que estoy en la luz,
pero la luz no habla y yo, mientras bebo mares de luz, no sé decir nada”. Mientras esto pensaba,
mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y todo amor me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que nuestra paterna bondad en cuanto el hombre se separó de
nuestra Voluntad, retiró la vida obrante de Ella de en medio de las criaturas, por eso poquísimo
han sabido decir de Ella, porque no corría en ellos, como vida, el mar de la luz obrante de mi
Fiat Divino, porque ellos mismos, ingratamente lo habían rechazado, y por suma bondad nuestra
les dejamos el bien de poder seguir las ordenes de nuestro Querer, no la Vida, con lo cual podían
esperar su salvación, porque sin Ella no hay ni salvación ni santidad; pero nuestra paterna
bondad, nuestro Querer y nuestro amor deseaban, suspiraban, anhelaban fuertemente el
regreso como Vida obrante en medio de las criaturas, veían que ellas no podían alcanzar la
finalidad perfecta de la Creación, ni formar la imagen querida por Nosotros, toda a nuestra
semejanza, como fue creada por Nosotros sin la Vida obrante de nuestro Fiat, porque Él, siendo
acto primero de la criatura, faltando Él la criatura queda desordenada, contrahecha, porque le
falta el primer acto de su existencia. Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Supremo, después
de tantos siglos de escondidos suspiros, desbordó más fuerte en amor, más que en la misma
Creación y Redención, sentimos la necesidad de amor, porque este amor regurgitando se
desbordaba fuera de Nosotros para hacer los primeros pasos hacia la criatura, y en cuanto Yo
comencé a manifestarte las primeras verdades sobre mi Querer Divino, así lo atraía a hacer los
primeros pasos en medio de las criaturas, y estos pasos los concentraba en ti por medio de sus
conocimientos, y conforme veía que tú ponías tus pasos en los del Fiat Divino, Yo me regocijaba,
1481 sig