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I. M. I. A
Fiat!!!
In Voluntate Dei!. Deo Gratias.
24-1
Marzo 19, 1928
Renuencia de escribir acerca de la pequeñez. Regreso de los escritos.
La Voluntad Divina vive como sofocada en medio de las criaturas
porque no es conocida. Grave responsabilidad sobre aquellos que
deberían hacerla conocer, estos se vuelven ladrones.
Preparación de grandes acontecimientos.
(1) Corazón mío y vida mía, Jesús, heme aquí de nuevo en el gran sacrificio de comenzar a
escribir otro volumen, el corazón me sangra por el esfuerzo que hago, especialmente por las
condiciones en las cuales se encuentra la pequeña y pobre alma mía. Amor mío, si Tú no me
ayudas, si no me arroyas en Ti, si no haces uso de tu potencia y de tu amor sobre de mí, no
puedo seguir adelante y seré incapaz de escribir una sola palabra, por eso te ruego que triunfe
en mí tu Fiat; y si quieres que continúe escribiendo no me abandones a mí misma, continúa tu
oficio de maestro dictando tus enseñanzas a mi pequeña alma, pero si no quieres que yo escriba
más, beso y adoro tu Querer Divino y te agradezco, y te ruego que saque provecho de tantas
lecciones que me has dado, que las medite siempre y que modele mi vida según tus
enseñanzas. Mamá Celestial, Soberana Reina, extiende sobre mí tu manto azul para
protegerme, guía mi mano mientras escribo a fin de que pueda cumplir la Divina Voluntad.
(2) Ahora, habiendo terminado de escribir el vigésimo tercer volumen, y sólo Jesús sabe con
cuánto trabajo y sacrificio, me lamentaba con Él porque había disminuido sus enseñanzas y me
había hecho fatigar demasiado para escribir tan solo pocas palabras, y pensaba entre mí: “Yo
no tengo nada que escribir, porque si Jesús no habla, yo no tengo nada que decir, y parece que
Jesús no tiene nada más que decirme, es verdad que la historia de su Fiat no tiene límites, no
termina jamás, aun en el Cielo tendrá siempre qué decir sobre su eterno Querer, y siendo eterno
encierra lo infinito, y el infinito tiene cosas y conocimientos infinitos que decir, de manera que no
termina jamás, se parece al sol que mientras da luz, tiene siempre luz para dar, su luz no se
agota jamás, pero, ¿no podrá ser que sea por mí por lo que ponga un límite a su hablar y haga
una pausa en el narrar la gran historia de su eterna Voluntad?” Ahora, mientras esto pensaba,
mi dulce Jesús se ha movido en mi interior en acto de salir y me ha dicho:
(3) “Hija mía, ¡cómo eres pequeña! Y se nota que por cuanto más estás en Ella, más pequeña
te haces, y como pequeña quieres medir con tu pequeñez nuestra grandeza, quieres medir con
tus límites en el decir nuestro eterno decir, y como pequeña niña que eres te contentas porque
tu Jesús no tiene más nada qué decirte, quisieras reposarte y regresar a nuestros primeros
entretenimientos, ya que no tienes nada más que hacer. Pobre pequeña, pero tú no sabes que
solamente son breves pausas que tu celestial Jesús permite para sus fines, que no te manifiesto,
y cuando menos lo pienses retomará su hablar tan importante sobre la larga historia de mi eterno
Querer”.
(4) Después de tanto trabajar y luchar, finalmente me han llegado de Messina los escritos
sobre la Divina Voluntad, y yo sentía un contento en mí porque finalmente los tenía de nuevo
junto a mí y agradecía de corazón a mi dulce Jesús. Pero Jesús moviéndose en mi interior,
haciéndose ver con un aire de tristeza me ha dicho:
36 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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