criaturas, porque sólo Yo, como Hombre y Dios, podía suplir al hombre y recibir dentro de Mí
todo el obrar de una Voluntad Divina que debían recibir y hacer las criaturas, y por medio mío
comunicarlo a ellas, porque en el edén las dos voluntades, humana y Divina quedaron como en
rivalidad, porque la humana se opuso a la Divina, todas las otras ofensas fueron como
consecuencia de esto, por eso debí primero rehacer en Mí todos los actos opuestos al Fiat
Divino, hacerlo extender en Mí su reino. Si no reconciliaba estas dos voluntades en rivalidad,
¿cómo podía formar la Redención? Por eso todo lo que Yo hice sobre la tierra, su primera
finalidad era restablecer la armonía, el orden entre las dos voluntades, para formar mi reino, la
Redención fue consecuencia de esto, por eso fue necesario quitar las consecuencias del mal
que había producido el querer humano, por eso di remedios eficacísimos para después
manifestar el gran bien del reino de mi Voluntad. Entonces, los reflejos de la Luz de Ella no
hacen otra cosa que traerte los actos que contiene mi Humanidad para hacer que todo sea
Voluntad Divina en ti, así que sé atenta en seguirla y no temas”.
(3) Después estaba siguiendo mi giro en la Creación para dar a mi Creador todos los
homenajes de las cualidades divinas que cada cosa creada contiene, porque habiendo
salido todo del Fiat Divino, como consecuencia les mantiene la vida, más bien es el acto
primero de cada cosa creada; pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “Las cosas
creadas no son mías, ¿cómo puedo decir con derecho, te ofrezco los homenajes de la
luz del sol, la gloria del cielo estrellado, y así de todo lo demás?” Mientras esto pensaba
mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, quien posee mi Voluntad y vive en Ella, con derecho puede decir: ‘El sol es mío,
el cielo, el mar, todo es mío, y como mío pongo todo en torno a la Majestad Divina para darle la
gloria que cada cosa creada contiene.’ En efecto, ¿no es tal vez toda la Creación obra de mi
Fiat Omnipotente? ¿No corre su Vida palpitante, su calor vital, su movimiento incesante que
mueve todo, ordena y armoniza todo, como si fuese toda la Creación un acto solo? Así que
quien posee mi Querer Divino como vida, cielos, sol, mares y todo, no son cosas extrañas a ella,
sino que todo es suyo, como todo es de mi Fiat, porque ella no es otra cosa, con poseerlo, que
un parto suyo que tiene todos los derechos sobre todas las partes de Él, cual es toda la Creación.
Así que con derecho y con verdad puede decir a su Creador: ‘Te ofrezco todos los homenajes
de la luz del sol con todos sus efectos, símbolo de tu luz eterna, la gloria de la inmensidad de
los cielos, y así de todo el resto.’ El poseer mi Voluntad es Vida Divina que el alma desarrolla
en su alma, así que todo lo que de ella sale contiene potencia, inmensidad, luz, amor, sentimos
en ella nuestra fuerza bilocadora, que bilocándonos pone en actitud todas nuestras cualidades
divinas y como suyas nos las ofrece como homenajes divinos, dignos de aquel Fiat que sabe y
puede bilocarse para llamar nuevamente a la criatura al primer acto de la Creación, con el cual
hacemos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.
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23-38
Febrero 20, 1928
Quien debe encerrar un bien para darlo a las criaturas, debe
encerrar en sí todo aquel bien. Esto sucedió a la Virgen y a
Nuestro Señor. Qué significa unidad.
(1) Las privaciones de Jesús se hacen más prolongadas, y vivo sólo en poder del Fiat Divino,
que habiéndose constituido vida de mi pequeña alma, me parece que mi amado Jesús,
confiándome a Él, se esconde detrás de las cortinas de su luz sólo para hacer de vigía y estar
atento para ver si yo sigo siempre su adorable Voluntad. Oh Dios, que pena estar en una