en medio a ellos, hice todo, sufrí todo y consumí todo, así tú para preparar mi reino a las criaturas
debes encerrar todo lo que es santo y bueno, y por camino de penas debes consumir todos los
males, para hacer renacer la Vida de mi Voluntad Divina en medio a las criaturas, tú debes ser
mi eco, en el cual debo hacer el depósito de donde debe surgir el reino de mi Fiat, sígueme paso
a paso y sentirás la vida, el latido, la felicidad de este reino que contengo en Mí, y que quiere
salir para reinar en medio a las criaturas, y es tanto mi amor por él, que si permití al enemigo
infernal penetrar en el Edén, no permitiré que ponga un pie en el Edén del reino del Fiat, y por
eso permití que se acercase a Mí en el desierto, para debilitarlo y ponerle termino a sus pasos
y cerrarle el camino para que no osase entrar en él. ¿No sientes tú misma cómo tu presencia
aterroriza al enemigo y se pone en fuga para no verte? Es la fuerza de mi victoria que lo
precipita, y sintiéndose confundido huye. Todo está preparado, no queda otra cosa que hacerlo
conocer”.
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23-37
Febrero 12, 1928
Lamentos del alma. Cómo Jesús encerró dentro de Sí todos los actos
rechazados por las criaturas y formó su reino. Cómo quien posee el Fiat
Divino posee la fuerza bilocadora y puede dar a Dios como suyo lo que es de Dios.
(1) Mi pobre mente va siempre extendiéndose en los confines interminables del Fiat Supremo,
y mi pobre corazón está bajo la opresión del dolor desgarrador de la privación de mi amado
Jesús, las horas son siglos, las noches son interminables sin Él, y como es un dolor divino que
cae sobre mi pequeña alma, su inmensidad me ahoga, me aplasta, y siento todo el peso de un
dolor eterno. ¡Oh Dios Santo! ¿Cómo es que me quitas aquella vida que Tú mismo quieres que
posea? ¿Cómo me pones en la imposibilidad de vivir, y vivir muriendo, porque la fuente de tu
Vida no está en mí? ¡Ah! Jesús, regresa, no me abandones a mí misma, no puedo vivir sin vida!
¡Jesús, Jesús, cuánto me cuesta el haberte conocido, cuántos desgarros has hecho a mi vida
humana para darme la tuya, y ahora vivo suspendida, la mía no la encuentro más, porque con
tus estratagemas me la has robado, la tuya apenas la siento, pero como arrancada por el fuerte
eclipse de la luz de tu Voluntad, así que todo para mí ha terminado y estoy obligada a resignarme
y a sentir tu Vida por medio de los rayos de luz, de los reflejos que me trae tu adorable Voluntad,
no puedo más! Jesús, regresa a aquélla que tanto amaste y decías amarme, y que ahora has
tenido la fuerza de abandonarla, regresa de una vez para siempre y decídete a no dejarme más.
Pero mientras desahogaba mi dolor se ha movido en mi interior, y mitigando la luz que lo
eclipsaba me ha extendido los brazos estrechándome fuerte, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, pobre pequeña mía, ánimo, es mi Voluntad que quiere su primer puesto en ti,
Yo no debo decidir el no dejarte, mi decisión fue tomada cuando tú te decidiste a no dejarme
más, entonces nos robamos la vida mutuamente, Yo la tuya y tú la mía, con esta diferencia, que
primero tú me veías sin el eclipse de la luz de mi Fiat, Él estaba como encerrado dentro de Mí,
ahora, queriendo tomar vida en ti, se ha desbordado fuera de Mí y bilocándose ha encerrado mi
Humanidad dentro de su luz, y por eso tú sientes mi Vida a través de los reflejos de su luz,
entonces, ¿por qué temes que te deje? Ahora, tú debes saber que mi Humanidad rehizo en Ella
todos los actos rechazados por las criaturas que mi Voluntad Divina, dándose a ellas, quería
que hicieran, Yo los rehice todos y los deposité en Mí mismo para formar su reino, esperando el
tiempo propicio para sacarlos de Mí y depositarlos en las criaturas como fundamento de este
reino; si Yo no hubiese hecho esto el reino de mi Voluntad no podría efectuarse en medio a las