(3) Después de esto estaba pensando en la unidad del Fiat Divino y decía entre mí: “Cómo
todos aquellos que han hecho el bien, tantas obras grandes, ¿cómo podían hacerlas si no
poseían su unidad?” Y Jesús siempre benigno ha agregado:
(4) “Hija mía, todo el bien hecho hasta ahora por las criaturas, ha sido hecho en virtud de los
efectos de mi Voluntad Divina, porque no hay bien sin Ella, pero que hayan vivido totalmente y
plenamente en su unidad, ninguno hasta ahora, solamente mi Mamá Reina, y por eso atrajo el
gran prodigio de la Encarnación del Verbo, si esto fuese, la tierra habría regresado al estado del
Edén, y además aquél que habría poseído la unidad de mi Querer, no habría podido ni
contenerla, ni resistir sin hablar de Ella, habría sido como si el sol se quisiera encerrar dentro de
un vaso de cristal sin expandir sus rayos, ¿no habría más bien con su calor quebrado el vidrio
para estar libre en expandir sus rayos? Poseer la unidad de mi Fiat y no hablar de Él, no expandir
sus rayos, la belleza de sus conocimientos, le habría sido imposible, se le rompería el corazón
si no diese desahogo a manifestar en parte la plenitud de su luz y de los bienes de Él, así que
el bien ha sido hecho en virtud de los efectos de Él. Esto sucede como le sucede al sol, que en
virtud de los efectos que contiene su luz hace germinar las plantas y hace producir tanto bien a
la tierra, parece que la tierra y los efectos del sol trabajan juntos para producir plantas, frutos y
flores a las criaturas, pero la tierra no se eleva en la esfera del sol, si esto hiciera, el sol tendría
tanta fuerza de quitar su parte obscura y todos sus átomos de polvo los convertiría en luz, y la
tierra se volvería sol, pero como la tierra no se eleva, ni la esfera del sol desciende en lo bajo,
la tierra permanece tierra y el sol no la transforma en él, parece que el uno y la otra se miran de
lejos, se ayudan y trabajan juntos por medio de los efectos de la luz que de la altura de su esfera
expande sobre la tierra, y si bien recibe tantos admirables efectos, produce las más bellas flores,
pero hay una gran distancia entre la tierra y el sol, no se asemejan entre ellos, ni la vida de uno
se vuelve vida de la otra, y por eso la tierra no sabe hablar del sol, ni decir todos los efectos que
contiene, ni cuánto calor y luz posee. Así se encuentra la criatura que no posee la unidad de mi
Voluntad, no se eleva en su esfera altísima para llegar a ser sol, ni mi Sol Divino desciende para
formar la vida de ella, pero queriendo hacer el bien se mueve en torno a su luz, y Ella comunica
los efectos para hacer germinar el bien que quiere, porque mi Fiat no se niega a ninguno, más
bien con su luz despierta la naturaleza humana para hacerla reverdecer y hacerla producir frutos
de obras buenas”.
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23-35
Febrero 5, 1928
Promesa en el Edén del futuro Redentor. Promesa solemne en el
Padre Nuestro del reino de la Divina Voluntad. Cómo
Dios se siente repetir la alegría de la Creación.
(1) Mi pobre mente se siente como fija en el Fiat Supremo, y me siento como una pequeña
niña, que como le agradan las bellas lecciones de su amada maestra, gira siempre en torno a
ella haciéndole miles de preguntas para tener el placer de oírla hablar y aprender otras lecciones
más bellas, y mientras la maestra habla, ella se está con la boca abierta escuchándola, tantas
son las bellas sorpresas que le hace de sus lecciones. Así soy yo, una pequeña niña que me
pongo en torno a la luz de la Divina Voluntad, más que maestra, porque quiero tomar su Vida
de las bellas lecciones que da a mi pequeña alma, y Ella, porque soy pequeña, se complace en
contentarme, dándome tales sorpresas de lecciones divinas jamás pensadas por mí. Entonces,
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