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Febrero 2, 1928
Cómo debe suplir por quien no ha obrado en la unidad del Fiat Divino.
Para quien no lo posee, su lenguaje es un lenguaje extraño. Razón por
la que hasta ahora no han hablado de Ella. Quien no vive en la unidad
recibe los efectos de la Voluntad Divina, no la Vida de
Ella. Ejemplo del sol con la tierra.
(1) Estaba siguiendo mi giro en el Fiat Supremo, y habiendo llegado al Edén estaba diciendo
entre mí: “Jesús mío, hago mía la unidad de tu Querer para suplir a aquella unidad que perdió
mi padre Adán cuando se sustrajo de Él, y para suplir a todos aquellos actos que no han
hecho en la unidad de Él todos sus descendientes”. Pero mientras esto decía pensaba entre
mí: “¿Y yo estoy en la unidad del Fiat Divino? Si no estoy, ¿cómo puedo suplir por los
demás? Entonces mi decir termina en palabras, pero no en hechos”. Y mi dulce Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando Adán pecó sucedió la retirada de la unidad de mi Voluntad por ambas
partes: El hombre se retiró de Ella y Ella se retiró de él, y con retirarse la mía, el hombre perdió
mi unidad, todos sus méritos y los derechos que Dios le había dado al crearlo, porque él fue el
verdadero desertor del reino de mi Voluntad, y el desertor pierde todos los derechos y la
posesión de sus mismos bienes. Ahora, así como mi Voluntad se retiró del hombre porque fue
él el que se retiró primero, así puede de nuevo darse a quien, retirándose del querer humano,
entra en su reino como nuevo conquistador de la unidad de mi Fiat Divino, mucho más, que
entre tú y la Divinidad ha habido un acuerdo, mi Querer en hacerte el gran don de su unidad,
llamándote al primer acto de la Creación, y tú no sólo a recibirlo, sino a hacerle el don de tu
voluntad, así que de ambas partes ha sido el intercambio, pero no en simples palabras, sino con
los hechos, tan es verdad, que la mía te está poniendo al día en lo que respecta al don grande
que te ha hecho, a fin de que conozcas lo que posees, goces de sus bienes y apreciándolo lo
consigas a la familia humana, y tú habiendo hecho el don de tu voluntad no quieres reconocerla
más y sientes terror sólo al recordarla. Ahora es justo que hagas tu deber y suplas a aquella
unidad perdida por el hombre desde que la mía hizo su retirada, retirándose en sus regiones
celestiales. ¿No es tal vez dueña mi Voluntad de darse de nuevo, con tal que encuentre
nuevamente a quien no quiere vivir más de su voluntad humana? Y además, tú debes saber
que si mi Voluntad no estuviera en ti, no habrías podido comprender su lenguaje celestial, habría
sido para ti como un dialecto extraño, como una luz sin calor, como un alimento sin sustancia y
te habría sido difícil escribir acerca de Ella para transmitirla a tus hermanos. Todo esto es señal
de que mi Voluntad dominándote en todo, se hace pensamiento en tu mente, palabra sobre tus
labios, latido en tu corazón, maestro que sabe que su alumna comprende sus lecciones y ama
escucharlo, por eso era necesario hacerte el don de mi Voluntad Divina, para darte la gracia
necesaria para hacerte conocer y transcribir todas las más bellas prerrogativas del reino de mi
Fiat Divino. Y es también esta la razón por la que ninguno hasta ahora ha hablado largamente
de mi Voluntad para hacer comprender los mares inmensos de bien que contiene y qué quiere
y puede dar a las criaturas, a lo más se han dicho pocas palabras y con palabras entrecortadas,
como si no tuviesen qué decir acerca de mi Fiat tan grande y extenso, que contiene y abraza
toda la eternidad; no poseyéndolo como don y cosa propia, para todos era como extraño el
lenguaje para hablar de la importancia y de sus méritos infinitos, si no la conocían a fondo,
¿cómo podían hablar de una Voluntad Divina que contiene tanto, que no bastan todos los siglos
para hablar de Ella? Por eso sé atenta hija mía, pues mientras navegas su mar, tomas siempre
alguna cosa de nuevo para hacerla conocer a las generaciones humanas”.