23-32
Enero 29, 1928
Valor inmenso de los escritos sobre la Divina Voluntad. Son caracteres
transmitidos de la patria celestial. Cómo harán el asedio al querer
humano. Deseo del corazón de Jesús. Sus actos son ejército
que pide el reino del Fiat.
(1) Estaba leyendo en el volumen 20° lo que correspondía a la Divina Voluntad, y sentía tal
impresión cómo si viera correr en las palabras escritas una Vida Divina viva y palpitante, sentía
la fuerza de la luz, la vida del calor del Cielo, la virtud obrante del Fiat Divino en lo que leía y
agradecía de corazón a mi Jesús que con tanto amor se había dignado hacerme escribir. Pero
mientras esto hacía, mi amado Jesús, como no pudiendo contener Él mismo los sobresaltos de
su corazón, ha salido de dentro de mi interior y poniéndome los brazos al cuello me ha
estrechado fuertemente a su corazón para hacerme sentir sus latidos ardientes, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú agradéceme que te he hecho escribir lo que respecta a mi Voluntad, doctrina
toda de Cielo y que tiene virtud de comunicar la Vida palpitante y toda celestial de Ella a quien
leerá estos escritos. Mi Voluntad está palpitante en medio a las criaturas, pero vive sofocada
por el querer humano, estos escritos harán sentir tan fuerte su latido, que sofocarán el querer
humano y tomará su primer puesto de vida que le toca, porque mi Voluntad es el latido y la vida
de toda la Creación, por eso el valor de estos escritos es inmenso, contienen el valor de una
Voluntad Divina; si fueran escritos de oro no superarían el gran valor que en sí mismos
contienen, estos escritos son soles impresos con caracteres de luz brillantísima en las paredes
de la patria celestial, y forman el más bello adorno de aquellos muros de la ciudad eterna, en los
cuales los bienaventurados, todos quedan raptados y sorprendidos al leer los caracteres de la
Suprema Voluntad, por eso, gracia más grande no podía hacer en estos tiempos que transmitir
los caracteres de la patria celestial por tu medio a las criaturas, los cuales llevarán la vida del
Cielo en medio de ellas.
(3) Ahora, así como tú me agradeces a Mí, así Yo te agradezco a ti que te has prestado a
recibir mis lecciones y a hacer el sacrificio de escribir bajo mi dictado. Era mi Voluntad Divina
que hacía correr mientras tú escribías, la viva virtud de su latido ardiente, eterno y vivificante, y
que imprimía en tus caracteres, por eso tú releyéndolos sientes la renovación toda celestial
impresa en ellos. ¡Oh, cómo resultará difícil a quien lea estos escritos el no sentir la Vida
palpitante de mi Querer y el no sacudirse, por la virtud de su latido vivificante, del letargo en el
cual se encuentran. Estos escritos sobre mi Supremo Fiat, con la fuerza de su luz eclipsarán la
voluntad humana, serán bálsamo a las heridas humanas, serán opio a todo lo que es tierra, las
pasiones se sentirán morir, y de la muerte de ellas resurgirá la vida del Cielo en medio a las
criaturas, serán el verdadero ejército celestial, que mientras pondrán en estado de asedio a la
voluntad humana y a todos los males producidos por ella, harán resurgir la paz, la felicidad
perdida, la Vida de mi Voluntad en medio a las criaturas, el asedio que pondrán no hará daño a
ninguno, porque mi Voluntad es de poner en estado de asedio al querer humano, a fin de que
no tiranice más a las pobres criaturas, sino que las deje libres en el reino de mi Voluntad. Por
eso he insistido tanto e insisto en hacerte escribir, te he tenido en la cruz, te he sacrificado, era
necesario, se trataba de la cosa más importante, era el eco del Cielo, la vida de allá arriba que
quiero formar sobre la tierra. He aquí la causa de mi continuo estribillo: Sé atenta, no omitas
nada y tu vuelo en mi Voluntad sea continuo”.
(4) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Fiat Divino y acompañaba los suspiros,
las lágrimas, los pasos de Jesús y todo lo demás hecho y sufrido por Él, diciéndole: “Amor mío,
Jesús, te pongo el ejército de todos tus actos en torno a Ti, e invistiendo tus palabras, tus latidos,
tus pasos, tus penas y todos tus actos con mi te amo, te pido el reino de tu Voluntad. Escucha