porque debían servir como preparativo al reino de mi Divina Voluntad; en cambio los que
pertenecían al reino de mi Fiat los retuve en Mí mismo, como suspendidos en mi misma Voluntad
Divina. Ahora, tú debes saber que cuando nuestra Divinidad decide sacar un acto fuera de Sí
misma, el hacer una obra, un bien, primero escogemos la criatura en la cual depositar nuestra
obra, porque no queremos que lo que Nosotros hacemos quede en el vacío y sin efecto, y que
ninguna criatura deba ser depositaria de nuestros bienes, por eso llamamos al menos a una, así
si las otras criaturas, ingratas no quieren recibir nuestros bienes, al menos en ésta vienen
depositadas nuestras obras, y cuando estamos seguros de esto, entonces obramos. En la
Redención la depositaria de todos mis actos fue mi inseparable Mamá, se puede decir que
cuando debía respirar, llorar, rezar, sufrir, y todo lo demás que Yo hice, primero la llamaba a Ella
a recibir mis respiros, mis lágrimas, mi sufrir, etc., para depositarlos en Ella, y después respiraba,
lloraba y rezaba, me hubiera resultado insoportable y de un dolor tal, que sobrepasaría cualquier
otro dolor, si no hubiese tenido a mi Mamá, en la cual podía depositar mis actos. Ahora, estando
encerrados en todos los actos de la Redención los del reino de mi Voluntad Divina, desde
entonces te llamaba a ti, y así como depositaba en la Soberana del Cielo todo lo que
correspondía al reino de la Redención, así depositaba en ti lo que corresponde al reino del Fiat
Supremo. He aquí el por qué quiero que me sigas paso a paso, y si como pequeño niño lloraba,
te quiero cerca para darte el don de mis lágrimas, que con ellas te conseguí el gran don de mi
reino divino; si hablo, te quiero junto para hacerte el don de la palabra de mi Voluntad; si camino,
para hacerte el don de los pasos de Ella; si obro, para dotarte de sus obras; si rezo, para darte
el don de mi oración para implorar su reino a la familia humana; si hago milagros, para darte el
don del gran milagro de mi Voluntad, y por eso si doy la vista a los ciegos, te quito la ceguera
de tu querer humano, para darte la vista de la mía; si doy el oído a los sordos, te hago el don de
adquirir el oído de mi Querer; si doy la lengua a los mudos, te libero del mutismo de mi Querer;
si enderezo a los lisiados, te enderezo en Él; si tranquilizo la tempestad con mi imperio, ordeno
a la tempestad de tu voluntad humana que no ose agitar más el mar pacífico de la mía; en suma,
no hay cosa que haga y sufra de la que no te haga un don, para poner en ti el reino de mi Querer,
tan amado por Mí y formado en Mí mismo. Habría sido para Mí el más grande de mis dolores,
que mientras formaba en Mí, en mi Humanidad, con tanto amor el reino de mi Querer Divino,
finalidad primaria por la que vine a la tierra y formaba este mi reino para restablecerlo en las
criaturas, no debía estar seguro, como lo estuve para la Redención, de que al menos una criatura
debiera recibir el restablecimiento del reino del Fiat Divino, y por eso Yo miraba los siglos como
un solo punto y te encontraba a ti, la elegida, y desde entonces dirigía y depositaba mis actos
en ti para disponer en ti mi reino, y así como para el reino de la Redención no ahorré nada, ni
fatigas, ni penas, ni oraciones, ni gracias, ni siquiera la misma muerte para poder dar a todos
gracias y medios suficientes y abundantes para que todos pudiesen salvarse y santificarse, a
pesar de que ponía y depositaba al seguro el todo en la Celestial Reina, así para el reino de mi
Querer, a pesar de que pongo todo al seguro en ti, estoy dando tanto, no ahorro nada, ni
enseñanzas, ni luz, ni gracias, ni alicientes, ni promesas, de modo que si todos quieren recibir
el gran bien de mi Voluntad para hacerla reinar en ellos, todos encontrarán medios y ayudas
sobreabundantes para vivir un bien tan grande, por eso tu venida a la tierra en el tiempo era
esperada por Mí con tanto amor, con tal ansia, que tú no puedes ni siquiera imaginar, porque
quería depositar los tantos actos suspendidos, hechos por mi Humanidad para formar el reino
del Fiat Supremo; si tú supieras qué significa un acto suspendido hecho por tu Jesús, ¡oh! cómo
te apresurarías a recibir todo el depósito de mis actos para dar vida a estos actos suspendidos,
porque ellos contienen tantas Vidas Divinas, y te apresurarías a hacerlos conocer a las otras
criaturas”.
+ + + +