(5) Después de esto han pasado largos días de privación de mi dulce Jesús, me sentía
torturada, sin fuerzas, tanto, que habiendo intentado escribir lo que me había dicho en días
pasados, me sentía imposibilitada para hacerlo, y Él viendo que no podía y los grandes
esfuerzos que hacía para escribir, ha salido del fondo de mi interior, como uno que se despierta
de un largo sueño y con un acento piadoso me ha dicho:
(6) “Pobre hija, ánimo, no te abatas, es verdad que el martirio de mi privación es terrible, y si
Yo escondido no te sostuviese, tú no habrías podido quedar viva. Mucho más que Aquella que
te martiriza es mi Voluntad Divina, la cual siendo inmensa y eterna, tu pequeñez siente todo el
peso de su inmensidad y se siente triturar bajo de Ella, pero debes saber hija mía que es su gran
amor por ti, pequeña hija suya, y por eso su luz no quiere sólo restaurar tu alma, sino también
tu cuerpo, quiere como pulverizarlo y animando los átomos de tu polvo con su luz, con su calor,
quiere quitar cualquier germen y humores de voluntad humana, para hacer que tanto tu alma
como tu cuerpo, todo sea sagrado en ti, nada quiere tolerar, ni siquiera un átomo de tu ser que
no esté animado y consagrado por mi Voluntad, por eso tu duro martirio no es otra cosa que la
consumación de lo que no le pertenece. ¿No sabes tú que la voluntad humana es la profanadora
de la criatura? Ella cuando tiene sus pequeños caminos, los agujeros más pequeños para entrar
en la criatura, profana las cosas más santas, las más inocentes, y mi Querer que hizo del hombre
su sagrado y vivo templo donde poner su trono, su morada, su régimen, su gloria, si la criatura
da las pequeñas entradas al querer humano, se siente profanar su templo, su trono, su morada,
su régimen y su misma gloria. Por eso mi Querer quiere quitarte todo, aun mi misma presencia,
para ver si su dominio es absoluto sobre de ti y te contentas con que Ella sola domine y tenga
la primacía en ti. Todo debe ser en ti Voluntad Divina para que Ella pueda decir: Estoy segura,
nada me ha negado, ni siquiera el sacrificio de la presencia de su Jesús, al que amaba más que
a sí misma, así que mi reino está al seguro”.
(7) Yo al oír esto me sentía fortificada por su presencia, y al mismo tiempo amargada por sus
palabras, y en mi dolor le he dicho: “Amor mío, ¿así que Tú no debes venir más a la pequeña y
pobre exiliada? ¿Y yo cómo haré, cómo podré vivir sin Ti?”
(8) Y Jesús: “No, no, y además, ¿de dónde debo venir si estoy dentro de ti? Quédate en paz
y cuando menos lo pienses Yo me revelaré, porque no parto de ti, sino quedo contigo”.
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23-31
Enero 27, 1928
En la Redención está encerrado el reino del Fiat Divino.
Dios al obrar escoge a una criatura donde depositar su obra.
(1) Estaba siguiendo mi giro en el Querer Supremo, y habiendo llegado a los actos que mi
amado Jesús hizo en la Redención, buscaba seguir paso a paso todo lo que había hecho con
tanto amor y dolor, y pensaba entre mí: “En otra ocasión Jesús me dijo que me amaba tanto,
que me hacía propietaria de sus obras, de sus palabras, de su corazón, de sus pasos, de sus
penas, no había acto que hubiera hecho del cual no me hiciera don, y esto sólo Jesús podía y
quería hacerlo, porque amaba como Dios, en cambio las criaturas si dan, dan los bienes
externos, las riquezas de la tierra, pero ninguna da la propia vida, esto significa que es amor de
criatura, amor finito”. Así que pensaba entre mí: “Si esto es así, mi amable Jesús dondequiera
que esté debería llamarme para hacer sus actos, para hacerme entrega de ellos”. Y Él
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que en la Redención fue encerrado el reino de mi Voluntad
Divina, no hubo acto que Yo hiciera donde no encerrara el uno y la otra, con esta sola diferencia,
que lo que pertenecía a la Redención lo manifestaba fuera, los hice conocer y de ellos hice don,
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