propiedades de quien te ha generado, sería no amar a quien con tanto amor te ha dado a luz, y
no reconocer las riquezas de quien te ha generado. He aquí por qué la necesidad que tú sientes
de girar en toda la Creación, porque es cosa tuya, y quien te ha generado con su hilo eléctrico
de luz y de amor te llama a gozar y a amar lo que es suyo y tuyo, y goza al oír repetir tus repetidos
estribillos: Venga el reino de tu Fiat sobre la tierra”.
(3) Después de esto, siguiendo mi giro en todas las cosas creadas por Dios, me he detenido
cuando creó a la Soberana Reina, toda bella, pura y sin mancha, el nuevo y el más grande
portento de toda la Creación, y mi Sumo Bien Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, la Inmaculada María, pequeña luz de la estirpe humana, porque la tierra humana
le dio el origen, pero fue siempre hija de la luz porque ninguna mancha entró en esta luz; ¿pero
sabes tú donde está toda su grandeza, quién le dio la soberanía, quién formó los mares de Luz,
de santidad, de gracia, de amor, de belleza, de potencia, dentro y fuera de Ella? Hija mía, lo
humano no sabe hacer jamás cosas grandes, ni dar cosas grandes, así que la Reina Celestial
habría quedado la pequeña luz si Ella no hubiese puesto como a un lado su querer, que era la
pequeña luz, y no haciéndose investir por mi Querer Divino, en el cual perdió su pequeña luz, el
cual no es pequeña luz sino Sol interminable que invistiéndola toda formó mares de luz en torno
a Ella, de gracia, de santidad, la embelleció tanto de volverla toda bella, con todas las tintas de
las bellezas divinas, para hacer enamorar a Aquél que la había creado. Su Inmaculada
Concepción, por cuan bella y pura, era siempre una pequeña luz, no habría tenido ni potencia,
ni luz suficiente para poder formar mares de luz y de santidad si nuestro Querer Divino no
hubiese investido la pequeña luz para convertirla en Sol, y la pequeña luz, cual era la voluntad
de la Soberana Celestial, no se hubiese contentado con perderse en el Sol del Fiat Divino para
hacerse dominar por Él. Fue esto el gran portento, el reino de mi Voluntad Divina en Ella, con
Ésta, todo lo que hacía se volvía luz, se nutría de luz, nada salía de Ella que no fuese luz, porque
tenía en su poder el Sol de mi Querer Divino, que por cuanta luz quería tomar, tanta tomaba. Y
como la propiedad de la luz es difundirse, dominar, fecundar, iluminar, calentar, he aquí el por
qué la nobleza de la Soberana Reina con el Sol de mi Voluntad Divina que poseía, se difundió
en Dios y dominándolo lo doblegó para hacerlo descender sobre la tierra, quedó fecunda del
Verbo Eterno, iluminó y calentó al género humano; se puede decir que todo lo hizo en virtud del
reino de mi Querer que poseía, todas las otras prerrogativas se pueden llamar adornos de esta
Madre Reina, pero la sustancia de todos sus bienes, de su altura, belleza, grandeza y soberanía,
fue que poseyó el reino de mi Voluntad, por eso de Ella se dice lo menos, y de lo más no dicen
ni una palabra. Esto significa que de mi Voluntad poco o nada conocen, por eso casi todos son
mudos para Ella”.
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23-22
Diciembre 14, 1927
Así como la voluntad humana formó el germen malo, la Voluntad Divina
reinante en la criatura formará el germen bueno y santo. Dios al dar un
bien a la criatura, encierra primero en una sola todo el valor de
aquel bien y después lo da a las otras criaturas.
(1) Continuando mi abandono en el Querer Divino y sintiéndome toda circundada por el mar
interminable de su luz, rogaba a mi amado Jesús que apresurara, que hiciera pronto el hacer
conocer su Voluntad, a fin de que conociéndola, todos pudiesen suspirar su reino para hacerse
dominar por Ella, y mi amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la voluntad humana formó el germen malo y la polilla en las generaciones
humanas, ahora el Sol de la luz de mi Voluntad Divina debe abatir a este mal germen, investirlo
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