23-17
Noviembre 23, 1927
Cuando el alma no da el primado a la Divina Voluntad, Ella está en
peligro y como sofocada en medio de las criaturas. Cuando el alma
ruega que venga el reino de la Divina Voluntad, todo
el Cielo hace eco a su oración.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino es mi vida, mi apoyo, mi todo; mi dulce Jesús se esconde
siempre más, y yo me quedo sólo con este Querer tan santo, inmenso, tan potente, que a cada
movimiento suyo arroja y saca de Sí un mar de luz, que forma sus olas luminosas e
interminables, mi pequeñez se pierde, si bien comprende que hay mucho qué hacer para seguir
sus actos innumerables en un mar tan vasto, y perdiéndome en el Fiat Divino pensaba entre mí:
“¡Oh! si tuviera conmigo a mi dulce Jesús que conoce todos los secretos de su Querer, no me
perdería y seguiría mejor los actos interminables de Él, verdaderamente siento que no me quiere
como antes, si bien me dice que no es verdad, pero yo veo los hechos, y las palabras ante los
hechos no tienen valor”. ¡Ah! Jesús, Jesús, no me esperaba de Ti este cambio que me hace
sentir una muerte continua, mucho más que sabes que el dejarme por mucho tiempo sin Ti me
cuesta mucho más que la vida. Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús se
ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi pequeña hija, ¿por qué temes, por qué dudas de mi amor? Y además, si te
pierdes es siempre en mi Querer donde tú quedas, jamás fuera de Él, Yo no podría tolerar que
tú salieras un solo paso de sus confines, no, no, la pequeña hija de mi Voluntad estará siempre
en sus brazos, y además, ¿cómo puedo no amarte si veo en ti, en todos tus actos, que mi Fiat
tiene la primacía? No lo veo peligrar como en las demás criaturas y sofocado en todos los actos
de ellas, porque no dándole el primado está siempre en peligro en medio de ellas, quién le roba
sus bienes, quién ofende su luz, quién lo desconoce, quién lo pisotea, no dándole el primado
está como un rey que no dándole los honores debidos, lo maltratan y los súbditos lo quieren
sacar de su propio reino. ¡Qué dolor! En cambio en mi pequeña hija, mi Voluntad Divina está
al seguro, no sufre peligro en sus miradas, porque en todas las cosas creadas ve los velos que
esconden a mi Voluntad y ella rompe los velos y la encuentra reinante en toda la Creación, la
besa, la adora, la ama, y sigue sus mismos actos poniéndose en su seguimiento; no sufre peligro
en tus palabras, en tus obras, en todo, pues le das el acto primero en tus actos. Con darle el
acto primero se le dan los honores divinos, se estima Rey de todo y el alma recibe como cosas
que le pertenecen los bienes de su Creador, así que para ella mi Voluntad no se encuentra en
acto de peligro, sino al seguro, no se siente robar la luz, el aire, el agua, la tierra, porque todo
es suyo. En cambio quien no la hace reinar la roban por todas partes y está en continuo peligro”.
(3) Después de esto, habiendo seguido mi giro en el Fiat Divino, estaba reuniendo todas las
cosas creadas donde están dominantes todos los actos del Fiat Divino, y yo reuniendo todo
junto, el cielo, el sol, el mar y toda la Creación, llevaba todo junto ante la Majestad Suprema para
circundarla de todas sus obras y hacer pedir por los actos de su misma Voluntad el reino del Fiat
Divino sobre la tierra, pero mientras esto hacía, mi amable Jesús se ha movido en mi interior y
me ha dicho:
(4) “Hija mía, escucha cómo todo el Cielo hace eco a tu petición y repiten entre ellos, los
ángeles, los santos, la Soberana Reina, ‘Fiat, Fiat Voluntas Tua, come in Cielo così in terra.’ Y
como es súplica de Cielo, es el reino que a todos interesa, se sienten todos en deber de pedir
lo que quieres tú, sienten en ellos la misma fuerza de la potencia de mi Voluntad Divina por la
cual todos son animados y repiten: ‘La Voluntad del Cielo sea una con la tierra.’ ¡Oh! cómo es
bello, cómo resuena armonioso cuando un eco de la tierra inviste todo el Cielo y forma un solo