feliz a su reina, y ella haciendo feliz a su Rey. He aquí por qué los bienes de la Creación debían
ser más extensos, de otra manera, ¿cómo podía ser estado de reina si no tenía dominio y reinos
que dominar? En cambio con no vivir en nuestro Querer Divino, el alma desciende de su origen,
se desnoblece y se pone en el estado de sierva, por lo tanto no le corresponden reinos e
imperios. Mucho más que Yo en la Redención vine a la tierra para resucitar al hombre del estado
de muerte, para sanarlo, para darle todos los remedios posibles para hacerlo regresar de nuevo
a su estado primero de su origen, sabiendo que si él regresaba en nuestro Querer, de donde
salió, ya estaba preparado para mantenerlo en el estado real de dominador. Es más, tú debes
saber que quien vive o vivirá en Él, los actos que Yo hice en la Redención le servirán no de
remedios sino de felicidad, de alegría, y como el más bello adorno en el palacio regio de mi
Voluntad, porque todo lo que Yo hice no fue otra cosa que parto suyo, sus entrañas
misericordiosas dieron a luz en el seno de mi Humanidad todos los actos que Yo hice al venir a
la tierra, entonces es justo que como cosa suya sirvan de adorno a Sí misma. Así que en todo
lo que Yo hice estando sobre la tierra, si oraba, si hablaba, si sufría, si bendecía a los niños, iba
buscando a mis hijos, a los hijos de mi Voluntad Divina para darles el primer acto, la cosa que a
ellos pertenecía, la felicidad que contenían, y después los daba en remedio a los hijos
desventurados de la culpa, siervos de la voluntad humana, para su salvación. Por eso todos
mis actos corrían como acto primero a quien debía vivir en el Supremo Querer, como a su centro
de vida; entonces quien vive en Él puede decir, todo es mío, y Yo digo, todo es tuyo”.
(3) Después de esto pensaba entre mí: “Si el Fiat Divino tiene su acto primero, de modo que
ningún otro acto puede decir, soy acto primero de Él, ¿cómo podrán encontrarse ante Dios como
acto primero aquellos que vendrán después a vivir en Él si ya están los primeros?” Y mi Divino
Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, para quien vive o vivirá en mi Querer, todos serán como acto primero delante de
Dios, porque Él tiene un acto solo, un acto incesante que parte siempre del primer acto, y en
virtud de este solo e incesante acto eleva a todos los actos hechos en Él al primer acto suyo, de
modo que todos aquellos que vivirán en mi Querer se encontrarán en su acto solo, y todos como
primero delante a la Majestad Adorable. Así que en mi Voluntad no habrá ni primero ni después,
sino todos fundidos juntos en un solo acto; ¡qué honor, qué gloria, que la criatura pueda tener
un lugar en este acto solo de la Voluntad de su Creador, del cual, como fuente brotan todos los
bienes, todas las felicidades posibles e imaginables!”
(5) Después, al continuar siguiendo los actos de mi amado Jesús, me he detenido en el acto
en que recibió la cruz y que abrazándola con toda la ternura de su amor se la puso sobre su
hombro para llevarla al Calvario, y Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, la cruz maduró el reino de la Redención, lo completó y se puso a custodia de
todos los redimidos, de modo que si se hacen custodiar por la cruz, reciben en sí los efectos que
contiene un fruto maduro, que contiene sabor, dulzura y humor vital, y les hace sentir todo el
bien de la Redención, de modo que ellas maduran junto con el fruto de la cruz y se disponen a
regresar al reino de mi Voluntad, porque la cruz también maduró el reino de mi Voluntad. En
efecto, ¿quién te ha dispuesto a ti a hacerte vivir en Ella? ¿No ha sido tal vez la cruz de tantos
años la que te maduró como un bello fruto, te quitó todos los gustos acerbos que contiene la
tierra, todos los apegos a las criaturas y te los convirtió en dulzuras divinas, poniéndose la cruz
a guardia a fin de que nada entrase en ti que no fuese santo, que no diese de Cielo? La cruz
no ha hecho otra cosa, qué haciendo correr en ti los humores vitales formaba en ti a tu Jesús, y
tu Jesús encontrándote madura formaba el reino de su Voluntad Divina en el fondo de tu alma,
y poniéndome en actitud de maestro con todo amor te hablaba y te hablo de Ella, te he enseñado
sus caminos, la vida que debes tener en Ella, los prodigios, la potencia y la belleza de mi reino.
Tú debes saber que cada vez que tu Jesús se decide a manifestar una verdad, es tanto el amor
a ella, que biloco mi misma Vida en cada verdad que Yo manifiesto, para hacer que cada verdad
tenga la potencia de formar una Vida Divina en las criaturas. Ve entonces qué significa el
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