y yo pensaba: “En el Cielo está la Soberana Reina que tuvo toda la plenitud de la Vida de la
Voluntad Divina, que ninguno, creo, podrá igualarla, ¿por qué entonces no es completa la gloria
de Dios por parte de la Creación?” Y tantas otras dudas y pensamientos que me venían, que
no es necesario ponerlos por escrito, digo solamente lo que me ha dicho Jesús:
(2) “Hija mía, eres demasiado pequeña y mides con tu pequeñez la grandeza interminable y
mi sabiduría inaccesible. La criatura por cuan santa fuera, como fue mi amada Madre, que a
pesar que posee toda la plenitud y totalidad de todos los bienes de su Creador, y el reino de mi
Voluntad Divina tuvo en Ella su pleno dominio, con todo esto no pudo agotar toda la inmensidad
de los bienes del Ser Divino, se llenó hasta el borde, desbordó fuera hasta formar mares en
torno a Sí, pero restringir en Ella, abrazar todo lo que contiene el Ente Supremo, le fue imposible;
ni siquiera mi Humanidad por Sí sola pudo encerrar toda la inmensidad de la luz creadora, estaba
todo lleno, dentro y fuera de Mí, pero, ¡oh! cuánto quedaba fuera de Mí, porque el cerco de mi
Humanidad no tenía grandeza equivalente donde encerrar una luz tan interminable; esto es
porque las potencias creadas, de cualquier género que sean, no pueden agotar la potencia
increada, ni abrazarla y restringirla en ellas. La altura de la Reina del Cielo, y mi misma
Humanidad, se encontraron con su Creador en las condiciones en las cuales puedes encontrarte
tú si te expones a los rayos del sol, puedes encontrarte bajo el imperio de su luz, ser investida
por ella, sentir toda la intensidad de su calor, pero el poder restringir en ti y sobre ti toda su luz
y calor te resultará imposible, pero a pesar de esto no puedes decir que la vida de la luz del sol
y de su calor no está en ti y fuera de ti. Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Divino, nuestra
Voluntad creadora, posee su movimiento incesante y siempre nuevo, nuevo en las alegrías, en
la felicidad, nuevo en la belleza, nuevo en el trabajo que nuestra sabiduría pone fuera en la
formación de las almas, nuevo en la santidad que imprime, nuevo en el amor que infunde. Por
lo tanto si posee este acto nuevo continuado, tiene virtud de hacer siempre cosas nuevas, y si
toda bella, pura y santa fue hecha la Mamá Reina, esto no excluye que podamos hacer otras
cosas nuevas y bellas, dignas de nuestras obras. Mucho más que en la Creación, en cuanto
nuestro Fiat Divino salió en campo al crear todas las cosas, sacó también en campo todos los
actos nuevos con los cuales debía formar las criaturas, las rarezas de belleza que debía
comunicar y la santidad que debía imprimir en quien habría vivido en nuestro Querer Divino. Y
como Él no tuvo vida en las criaturas, ni su reino, y sólo los tuvo en la Soberana del Cielo, por
eso hizo en Ella el primer prodigio y milagro que hizo quedar estupefacto a Cielo y tierra; por
eso espera a las otras criaturas que deben tener su Vida y formar otros reinos suyos donde
reinar, para formar con nuestro acto nuevo otras singularidades de santidad, de belleza y de
gracia. ¡Oh! cómo espera con ansia mi Divina Voluntad este su campo de acción para poner
fuera estos actos nuevos, Ella es como un artífice que sabe hacer centenares y miles de
estatuas, una diversa de la otra, sabe imprimir en ellas una fineza y rareza de belleza, de
actitudes, de formas, pero una no puede decir que es como la otra, no sabe hacer repeticiones,
sino siempre estatuas nuevas y bellas, pero no le es dado el poner fuera su arte; ¿qué dolor no
sería para un artífice su inactividad? Así es mi Divina Voluntad, y por eso espera su reino en
medio a las criaturas, para formar rarezas de bellezas divinas en ellas, jamás vistas, santidades
jamás oídas, novedades jamás tocadas; no basta a su potencia que todo puede, a su inmensidad
que todo abraza, a su amor que jamás se agota, el haber formado con sus artes divinas a la
gran Señora, la Reina del Cielo y de la tierra, sino quiere formar el séquito de Ella, en el cual
quiere vivir sólo mi Fiat y reinar para formar otras obras dignas de Él. ¿Cómo puede entonces
estar completa nuestra gloria por parte de la Creación, y ser completa en el Cielo la gloria, la
felicidad de la familia humana, si nuestro trabajo no está concluido en la Creación? Nos quedan
por hacer las estatuas más bellas, las obras más importantes; la finalidad por la que fue creada
la Creación no está realizada ni cumplida, y basta con que a un trabajo le falte un punto, un
pequeño detalle, una hoja, una pincelada, para que no pueda tener todo su valor y rescatar la
gloria completa quien formó el trabajo; mucho más que en el trabajo de nuestra Creación no sólo