falta un punto, sino las cosas más importantes, nuestras variadas imágenes divinas de belleza,
de santidad, de perfecta semejanza nuestra, y así como nuestra Voluntad comenzó la obra de
la Creación con tanta suntuosidad de belleza, de orden, de armonía, de magnificencia, tanto en
el formar la máquina de todo el universo, cuanto en el crear al hombre, así es justo, por decoro,
gloria y honor de nuestra obra, que sea cumplida con más suntuosidad y diversidad de raras
bellezas, todas dignas del acto incesante y nuevo que posee mi Divina Voluntad. Quienes vivan
en el reino de Ella estarán bajo la fuerza de un acto nuevo, de una fuerza irresistible continuada,
así que se sentirán investidos de un acto nuevo de santidad, de deslumbrante belleza, de luz
fulgidísima, y mientras poseerán éste, otro nuevo llegará, y después otro más, sin cesar jamás,
y sorprendidos ellos mismos dirán: ‘Cómo es santo, bello, rico, fuerte, feliz, nuestro Fiat tres
veces santo, que jamás se agota, tiene siempre santidad que darnos, bellezas para
embellecernos siempre más, nuevas fuerzas para hacernos más fuertes, nuevas felicidades, de
modo que aquella de antes no es similar a la segunda, ni a la tercera, ni a todas las otras que
nos dará’. Entonces estas afortunadas criaturas serán el verdadero triunfo del Fiat Divino, el
adorno más bello de toda la Creación, los soles más refulgentes que con su luz cubrirán el vacío
de aquellos que no han vivido en el reino de Él. Ahora, mi inseparable Mamá que posee como
vida propia este acto nuevo continuado, comunicado a Ella por mi Divina Voluntad, porque hizo
vida en Ella, es el primer Sol fulgidísimo que formó mi Querer en Ella, que ocupa el primer puesto
de Reina y alegra a toda la corte celestial haciendo reflejar en todos los bienaventurados su luz,
sus alegrías, su belleza; pero Ella sabe que no agotó todos los actos nuevos e incesantes que
mi Voluntad Divina ha establecido dar a las criaturas, porque Ella es inagotable, y ¡oh! cuántos
tiene todavía, y espera que sean formados otros soles por este su acto nuevo de nuevas bellezas
y de rara beldad, y como verdadera Madre quiere circundarse de todos estos soles a fin de que
se reflejen y se feliciten mutuamente, y toda la corte celestial reciba no sólo los suyos, sino los
reflejos de todos estos soles como cumplimiento a todos de la gloria de la obra de la Creación
de su Creador. Ella como Reina espera con tanto amor las propiedades de mi Voluntad en las
criaturas, que son como suyas, porque tuvo el principio de formar en Ella el reino de mi Voluntad
Divina. Supón que en la bóveda de los cielos en vez de un sol vinieran formados otros soles,
nuevos en la belleza y en la luz, ¿no parecería más bella, más adornada la bóveda del cielo?
Ciertamente que sí. ¿Y los soles como luz no se reflejarían mutuamente y todos los habitantes
de la tierra no recibirían los reflejos, los bienes de todos estos soles? Así será en el Cielo.
Mucho más que quienes hayan poseído en la tierra el reino del Fiat Supremo, tendrán bienes
comunes interminables, porque una es la Voluntad que los ha dominado. He aquí el por qué a
pesar de que en el Cielo está la Soberana Emperatriz, que posee la plenitud de la Vida de mi
Querer Divino, por parte de la Creación nuestra gloria no está completa, porque primero, nuestra
Voluntad no es conocida en medio a las criaturas y por lo tanto ni amada ni suspirada; y segundo,
no siendo conocida, Ella no puede dar lo que ha establecido dar, y por lo tanto no puede formar
las tantas rarezas de obras que sabe hacer y puede hacer, mientras que a obra cumplida se
canta victoria y gloria”.
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