que todos los deseos, las ansias, los suspiros de tu Jesús son por el reino de mi Voluntad sobre
la tierra; mi completa gloria la espero del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”.
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23-8
Octubre 16, 1927
La Divina Voluntad, como agua, hace sus inundaciones. Quiénes son
aquellos que se hacen inundar. Qué significa unidad. Cómo la Reina
del Cielo puso los fundamentos del reino de la Divina Voluntad.
(1) Después de haber pasado varios días de privación de mi dulce Jesús, me sentía amargada
hasta la médula de mis huesos, no podía más, y cansada y sin fuerzas quería descansar para
recuperarlas. Entonces me he abandonado primero en el Supremo Querer y después en mí
misma para poder al menos dormir; pero mientras esto hacía mi pobre mente no estaba más en
mí misma, sino fuera de mí, sentía dos brazos que me estrechaban, que me llevaban a lo alto,
bajo la bóveda del cielo, pero no veía quién fuese; yo temía y una voz me ha dicho: “No temas,
sino mira a lo alto”. Yo he mirado y he visto que se abría el Cielo y descendía hacia mí mi
suspirado Jesús, los dos nos hemos arrojado a los brazos del otro, yo lo estrechaba a Él y Él
me estrechaba a mí, y en mi dolor le he dicho: “Jesús, amor mío, como me haces fatigar, me
haces llegar a los extremos, se ve que la hoguera de tu amor hacia mí no es más la de antes”.
Ahora, mientras esto decía, Jesús se ha puesto en actitud de tristeza, como si no quisiera oír
mis lamentos, y al mismo tiempo de la altura en la que estábamos veía descender agua en una
lluvia muy fuerte y muchos lugares quedaban inundados, mares y ríos se unían a esta agua e
inundaban países y gentes, sepultándolas en su seno. ¡Qué terror! Y Jesús todo afligido me ha
dicho:
(2) “Hija mía, así como tú ves que estas aguas que a torrente descienden del cielo e inundan,
forman con su fuerza sepulcros para poder sepultar ciudades enteras, así mi Divina Voluntad,
más que agua hace sus inundaciones, no a tiempo o lugar, sino siempre y en toda la tierra, y
sobre cada una de las criaturas vierte sus fuertes y altas inundaciones, ¿pero quién se hace
inundar por sus inundaciones de luz, de gracia, de amor, de santidad y de felicidad que posee?
Ninguno, qué ingratitud, recibir a torrentes sus bienes y no tomarlos, pasar por encima, tal vez
sólo bañarse, pero no hacerse ahogar por los bienes de mi Voluntad Divina, ¡qué dolor! Y Yo
miro toda la tierra para ver quién toma las inundaciones de Ella, y encuentro sólo a la pequeña
hija de mi Querer que recibe estas inundaciones, que se ahoga en Ella y se hace transportar
donde quiere, quedando en su seno en poder de sus altísimas olas. No hay espectáculo más
bello, escena más conmovedora que ver la pequeñez de la criatura en poder de estas olas:
Ahora se ve en poder de las olas de luz y como sepultada dentro, ahora ahogada por el amor,
ahora investida y embellecida por la santidad; qué placer el verla y por eso Yo desciendo del
Cielo para gozarme estas escenas raptoras de tu pequeñez llevada por sus brazos en las
inundaciones de mi eterno Querer, ¿y tú dices que mi amor por ti ha disminuido? Tú te
equivocas, debes saber que tu Jesús es fiel en el amor, y como te ve bajo las olas de mi
Voluntad, te ama siempre más”.
(3) Dicho esto ha desaparecido y yo he quedado toda abandonada en las olas del Fiat Divino,
y mi amable Jesús regresando ha agregado:
(4) “Hija mía, mi Voluntad posee la unidad, y quien vive en Ella vive en esta unidad, ¿pero
sabes tú qué significa unidad? Significa uno, este uno que puede abrazar todo y a todos, puede
dar todo, porque todo encierra. Mi Divina Voluntad posee la unidad del amor y de todos los
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