Ahora, mi concepción, mi Fiat la tiene siempre en acto, y tú has visto cómo la luz de sus actos
hechos en ti se extendía hasta en el seno de la Soberana Celestial, como para hacer concebir
sobre de ella a tu sumo bien Jesús, es la unidad de sus actos que concentrándolos todos en un
punto, forma sus portentos y mi misma Vida. He aquí por esto que Yo quedo concebido en los
actos de mi Querer Divino, en aquellos de la Mamá Divina y de tus actos hechos en Él. Es más,
te digo que soy concebido continuamente en todos los actos de aquellos que poseerán el reino
de mi Voluntad, porque quien la posee recibe toda la plenitud de los bienes de mi Vida, porque
ellos, solamente con los actos hechos en Ella, concurren a mi concepción y al desarrollo de toda
mi Vida, por lo tanto es justo que reciban todos los bienes que Ella contiene. En cambio, quienes
no poseen mi Voluntad, apenas las migajas toman de los bienes que traje a la tierra con tanto
amor, y por eso se ven criaturas débiles en el bien, ligeras, inconstantes, todo ojo y todo corazón
para las cosas pasajeras, porque faltando en ellas la fuente de la luz de mi eterno Querer, no se
alimentan de mi Vida, qué maravilla entonces que lleven sobre su rostro la palidez, que se
sientan morir para el verdadero bien, y si hacen alguna cosa, todo es dificultad y sin luz, y crecen
deformes, de dar piedad”.
(3) Después de esto me sentía oprimida y sentía todo el peso de mi largo y duro exilio, y me
lamentaba con mi adorable Jesús, que al duro martirio de sus privaciones me agrega el
alejamiento de mi patria celestial y le decía: “¿Cómo es que no tienes compasión de mí? ¿Cómo
es que me dejas sola sin Ti en poder solamente de tu amable Querer? ¿Cómo me dejas tanto
tiempo en esta tierra de exilio?” Pero mientras desahogaba mi dolor, mi Vida, mi Todo Jesús se
ha movido en mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, la tierra es exilio para quien no hace y vive en mi Voluntad, pero para quien vive
en Ella no se puede llamar exilio, sino un paso de distancia, que cuando menos lo crea, dado
ese paso se encontrará en la patria celestial, no como uno que viene del exilio, que nada conoce
de ella, sino como uno que ya sabía que era suya y conocía la belleza, la suntuosidad, la felicidad
de la eterna ciudad. Mi Voluntad no soportaría el tener en las condiciones de exiliada a quien
vive en Ella, para hacer eso debería cambiar naturaleza, régimen entre quien vive en Ella en el
Cielo y entre quien vive en Ella en la tierra, lo que ni puede ni quiere hacer. ¿Se dice tal vez
exilio para quien sale de su casa para alejarse un paso? Ciertamente que no, ¿o bien se puede
decir exilio para quien va a una población dentro de su misma patria? El exilio hija mía significa
circunferencia de espacio sin poder salir de él, despojamiento de bienes, trabajos forzados sin
poder eximirse de ellos; mi Divina Voluntad no sabe hacer estas cosas, y tú lo ves, lo tocas con
la mano, cómo tu alma no tiene circunferencia de lugar, de espacio, se pone dondequiera, en el
sol, en el cielo, alguna vez has hecho tus escapadas hasta arriba en las regiones celestiales y,
¿cuántas veces no te has inmerso en la misma luz interminable de tu Creador? ¿A dónde no
eres libre de ir? En el mar, en el aire, dondequiera, es más, mi misma Voluntad goza, te empuja,
te da el vuelo para girar dondequiera, Ella se sentiría infeliz de ver a quien vive en Ella sin libertad
y como obstaculizada. Mi Fiat Divino en lugar de despojar llena hasta el borde al alma de sus
bienes, le da el dominio de sí misma, convierte las pasiones en virtudes, las debilidades en
fuerza divina, mi Fiat da alegrías y felicidad sin número, da por gracia lo que Él es por naturaleza:
Firmeza, irremovilidad perenne. Exilio es para quien es tiranizado por las pasiones, sin dominio
de sí mismo, sin poderse espaciar en su Dios, y si algún bien piensa está mezclado, circundado
por tinieblas, así que las virtudes del pobre exiliado son forzadas, inconstantes, es esclavo de
sus mismas miserias, y esto lo vuelve infeliz. Todo al contrario para quien vive en mi Voluntad
Divina, ni Yo habría tolerado el tenerte por tan largo tiempo en vida si te supiera en el exilio, tu
Jesús te ama demasiado, ¿cómo habría podido soportar el tenerte exiliada? Y si lo tolero es
porque sé que como pequeña hija de mi Querer, Él te tiene no en condiciones de exilio, sino
libre y dominante en sus propiedades, en su luz, con la única finalidad de formar en ti su reino y
de conseguirlo a favor de la familia humana. Y tú deberías estar contenta de esto, conociendo