(6) “Hija mía, cuando Yo estaba en la tierra, mi Voluntad Divina que por naturaleza reinaba en
Mí, y aquella misma Voluntad Divina que existía y reinaba en todas las cosas creadas, a cada
encuentro se besaban mutuamente y suspirando su encuentro hacían fiesta, y las cosas creadas
hacían competencia para encontrarse Conmigo y darme los homenajes que me convenían. La
tierra en cuanto sentía mis pasos, para darme su homenaje reverdecía y florecía bajo mis pies,
quería hacer salir de su seno todas las bellezas que poseía, el encanto de las flores más bellas
a mi paso, tanto que Yo muchas veces debí ordenarle que no me hiciera estas demostraciones,
y ella para darme homenaje obedecía, al igual que por honrarme florecía. El sol buscaba
siempre encontrarse conmigo para darme los homenajes de su luz, haciendo salir de su seno
solar toda la variedad de las bellezas, de los colores, delante a mi vista para darme los honores
que merecía. Todo y todos buscaban encontrarme para hacerme su fiesta: El viento, el agua,
hasta el pajarillo para darme los honores de sus trinos, gorjeos y cantos, todas las cosas creadas
me reconocían y hacían competencia para ver quien más pudiese honrarme y hacerme fiesta.
Quien posee mi Divina Voluntad tiene la vista para conocer lo que pertenece a mi misma
Voluntad, sólo el hombre no me conoció porque no poseía la vista y el fino olfato de Ella, debí
decírselo para hacerme conocer, y muchos, con todo mi decir, ni siquiera me creyeron, porque
quien no posee mi Querer Divino es ciego, sordo y sin olfato para conocer lo que a Él pertenece.
El no poseerlo es la infelicidad más grande de la criatura, es el pobre cretino, ciego, sordo y
mudo, que no poseyendo la luz de mi Fiat Divino, se sirve de las mismas cosas creadas tomando
los excrementos que ellas arrojan, y dejan dentro de ellas el verdadero bien que contienen. ¡Qué
dolor, ver a las criaturas sin la nobleza de la Vida de mi Voluntad Divina!”
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23-7
Octubre 10, 1927
La Voluntad Divina es múltiple en sus actos mientras es uno solo. La
Divina Voluntad queda concebida en quien vive en Ella. Para quien
vive en la Divina Voluntad la tierra no es exilio, es exilio para
quien no hace la Voluntad de Dios.
(1) Mi pobre mente continúa siguiendo los actos de Jesús hechos por amor nuestro, y yendo
nuevamente a su concepción, ofrecía todos mis actos hechos en su Querer Divino, con todo mi
ser en honor de su concepción. Mientras estaba en esto, de mí salía una luz que iba a
depositarse en el seno de la Inmaculada Reina en el acto en que Ella concebía, y mi siempre
amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad Divina es múltiple en sus actos, pero no pierde ninguno, la unidad
que posee y su acto incesante mantienen la unidad en sus actos como si fueran uno solo,
mientras que son innumerables, y conserva en sus actos el acto de hacerlo incesantemente,
siempre, siempre, sin cesar jamás de hacerlo para conservarlo siempre nuevo, fresco, bello y
pronto a darlo a quien lo quiera, pero mientras lo da no lo separa de mi Voluntad, porque Ella es
Luz, y la virtud de la luz es: Se da, se difunde, se ensancha, se toma de ella cuanto se quiera,
pero no se separa, es inseparable por virtud y por naturaleza que posee la luz. Mira, también el
sol posee esta virtud, supón que tú tuvieras la estancia cerrada, la luz no estaría en ella, pero si
tú abres las puertas la luz llena tu estancia. ¿Se ha tal vez separado la luz del sol? No, no, pero
se ha alargado y ensanchado sin separar una sola gota de su fuente, pero a pesar de que la luz
no se ha separado, tú has poseído el bien de la luz como si fuese tuya. Más que sol es mi
Voluntad Divina, Ella se da a todos pero no pierde ni siquiera una pequeña parte de sus actos.