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Octubre 6, 1927
Cómo quien trabaja en la Divina Voluntad trabaja
en las propiedades divinas y con sus actos forma soles.
Cómo quiere encontrar al alma en todas las cosas creadas.
(1) Estaba continuando mis actos en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior
me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien obra en mi Voluntad trabaja en mis propiedades divinas, y ella forma en
mis interminables bienes de luz, de santidad, de amor, de felicidad sin fin, sus actos, los cuales
se transforman en tantos soles, reproducidos estos soles por mis mismas cualidades que se han
prestado al acto del alma por decoro de ella y para hacer que fueran actos dignos de su Creador
y para permanecer estos actos como actos perennes en Dios mismo, que lo glorifican, lo aman
con sus mismos actos divinos. Entonces Adán antes de pecar formó tantos soles en su Creador
por cuantos actos hizo; ahora, quien vive y obra en mi Voluntad encuentra estos soles hechos
por él, por eso tu empeño es de seguir los primeros actos de la Creación, de tomar tu puesto de
trabajo junto al último sol, o más bien del último acto que hizo Adán cuando poseía la unidad de
Voluntad con su Creador, debes suplir a lo que él no continuó haciendo porque salió de dentro
de mis propiedades divinas y sus actos ya no fueron soles, porque no tenía más en su poder
mis cualidades divinas que se prestaban para hacerle formar los soles, a lo más, sus actos se
redujeron por cuan buenos eran, a pequeñas llamitas, porque la voluntad humana sin la mía no
tiene virtud de poder formar soles, le faltan las materias primas, sería como si tú quisieras formar
un objeto de oro sin tener en tu poder el metal del oro, por cuanta buena voluntad tuvieras te
resultaría imposible. Solamente mi Voluntad tiene luz suficiente para hacer formar los soles a
la criatura, y esta luz la da a quien vive en Ella, en sus propiedades, no a quien vive fuera de
Ella. Entonces debes suplir a todas las otras criaturas que no han poseído la unidad con mi
Voluntad, tu trabajo es grande y extenso, tienes mucho que hacer en mis interminables confines,
por eso sé atenta y fiel”.
(3) Después continuaba mis actos en su Querer adorable, y girando por toda la Creación, mi
Sumo Bien Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, así como mi Voluntad Divina está esparcida en toda la Creación, así tú, unida
con Ella, quiero encontrarte en todas las cosas creadas, como esparcida en cada una de ellas:
Serás el corazón de la tierra, para encontrar tu vida palpitante en ella, que con su latido continuo
me da el amor de todos sus habitantes; serás la boca del mar, que me hará oír tu voz en sus
olas altísimas y en su murmullo continuo, que me alabas, me adoras, me agradeces, y en el
serpenteo de los peces me des tus besos afectuosos y puros, por ti y por aquellos que atraviesan
el mar; serás los brazos del sol, que extendiéndote y ensanchándote en su luz, dondequiera
sienta tus brazos que me abrazan, me estrechan fuertemente para decirme que sólo a Mí
buscas, sólo a Mí quieres y amas; serás los pies del viento para correr a mi lado y hacerme
sentir el dulce pisar de tus pasos, que jamás dejan de correr aunque no me encuentres; no estoy
contento si no encuentro a mi pequeña hija en todas las cosas creadas por Mí por amor suyo.
Yo pregunto a toda la Creación: ‘¿Está la pequeña hija de mi Voluntad? Porque quiero
gozármela y entretenerme con ella’. Y si no te encuentro, Yo pierdo mi gozo y mi dulce
entretenimiento”.
(5) Después de esto seguía a mi amado Jesús en los actos que hizo en la Redención,
intentaba seguirlo palabra por palabra, obra por obra, paso por paso, no quería que nada me
huyera, para apresurarlo y pedirle a nombre de todos sus actos, lagrimas, oraciones y penas, el
reino de su Voluntad Divina en medio a las criaturas, y mi adorado Jesús me ha dicho:
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