no puede hacer ni grandes planes sobre de ellos, ni conceder portentos de hacer el bien al
mundo entero. En cambio en quien vive mi Voluntad es más que sol, y así como el sol con el
imperio de su luz inviste a todos, impera sobre las plantas y da a cada una la vida, el color, el
perfume, la dulzura, con su tácito imperio se impone sobre todo para dar sus efectos y los bienes
que posee, ningún otro planeta hace tanto bien a la tierra como lo hace el sol; así en quien vive
mi Querer, son más que sol y con la luz que contienen se abajan y con rapidez se elevan,
penetran dondequiera, en Dios, en sus actos; con la Voluntad Divina que poseen imperan sobre
Dios mismo, sobre las criaturas, son capaces de arrollar todo para llevar a todos la vida de la
luz que poseen, son el portador de su Creador y hacen caminar la luz delante para impetrar,
obtener y dar lo que quieren. ¡Oh! si las criaturas conocieran este bien tan grande harían
competencia, y todas las pasiones se cambiarían en pasión de luz de vivir sólo y siempre en
aquel Fiat Divino que todo santifica, todo dona y sobre todo impera”.
(3) Mi pobre mente continuaba perdiéndose en el Querer Divino, y quedaba maravillada de la
sublimidad, plenitud y totalidad de los actos hechos en Él, y mi amado Jesús moviéndose en mi
interior ha agregado:
(4) “Hija mía, deja de maravillarte, el vivir en mi Fiat Divino y el obrar en Él, es la transfusión
del Creador en la criatura; y entre el obrar Divino y el obrar solo de la criatura hay una distancia
infinita, ella se presta a su Dios como materia para hacerle obrar cosas grandes, al igual que se
prestó la materia de la luz al Fiat Divino en la Creación para hacerle formar el sol, el cielo, las
estrellas, el mar, materias todas en las cuales el Fiat Supremo resonó y fabricó la Creación toda.
Prodigio de Él es el sol, el cielo, el mar, la tierra, que fueron vivificados y animados por el Fiat,
ejemplo perenne y encantador de qué sabe hacer y puede hacer mi Voluntad. Sucede del alma
como de los accidentes de la hostia que se presta, si bien es materia, a hacerse animar por mi
Vida Sacramental, con tal que se pronuncien por el sacerdote aquellas mismas palabras dichas
por Mí al instituir el Santísimo Sacramento; eran palabras animadas por mi Fiat, que contenía la
Potencia creadora, y por eso la materia de la hostia sufre la transubstanciación de la Vida Divina.
Se pueden decir sobre la hostia cuantas palabras se quieran, pero si no son aquellas pocas
palabras establecidas por el Fiat, mi Vida queda en el Cielo y la hostia queda la vil materia que
es. Así sucede con el alma, puede hacer, decir, sufrir lo que quiera, pero si no corre dentro mi
Fiat Divino son siempre cosas finitas y viles, pero en quien vive en Él, sus palabras, sus obras,
sus penas, son como velos que esconden al Creador y de estos velos se sirve Aquél que creó
el cielo y la tierra, y en ellos hace obras dignas de Él y pone su santidad, su potencia creadora,
su amor infinito. Por eso ningún otro puede llegar, por cuantas cosas grandes haga, a
compararse con aquella criatura en la cual vive, reina y domina mi Voluntad Divina. También
entre las criaturas sucede que, según la materia que tienen en las manos para formar sus
trabajos, así cambia el valor que poseen y adquieren. Supón que una tiene propiedad de fierro,
cuánto debe trabajar, sudar, fatigarse para reducir aquel fierro blando para darle la forma del
recipiente que quiere hacer, y la ganancia que hace es tan poca, que apenas le alcanza para
vivir; en cambio otro tiene propiedad de oro, de piedras preciosas, éste trabaja mucho menos,
pero gana millones, así que no es el trabajo el que lleva la mucha ganancia, las riquezas
exuberantes, sino el valor de la materia que posee, uno trabaja poco y gana mucho porque la
materia que posee contiene un gran valor, el otro trabaja mucho, pero como la materia que
posee es vil y de poquísimo valor, es siempre el pobre andrajoso y hambriento. Así sucede para
quien posee mi Divina Voluntad, posee la vida, la virtud creadora, y sus más pequeños actos
contienen un valor divino e interminable, por eso ninguno puede igualar sus riquezas; en cambio
quien no posee mi Voluntad como vida propia, está sin vida y trabaja con la materia del propio
querer, y por eso es siempre el pobre andrajoso delante de Dios y en ayunas de aquel alimento
que forma en él el Fiat Voluntas Tua come in Cielo cosí in terra”.
+ + + +
1418 sig