mío, dime, ¿qué tienes? Tú sufres mucho, la destrucción de estas Vidas Divinas de tu adorable
Voluntad es tu más grande dolor, por eso te ruego, haz que venga su reino, a fin de que este tu
dolor se cambie en alegría, y así la Creación no te dé más inquietudes y dolor, sino reposo y
felicidad”. Y viendo que con mis palabras no lograba calmarlo, he llamado en mi ayuda a todos
los actos de su Voluntad hechos en la Creación, y emitiendo los míos, he circundado a Jesús
con los actos de Ella. Una luz inmensa se hacía en torno a Jesús, esta luz eclipsaba todos los
males de las criaturas y Él tomaba reposo y después ha agregado:
(5) “Hija mía, es sólo mi Querer el que puede darme reposo. Si quieres calmarme cuando me
ves inquieto, préstate tú misma al desarrollo de la Vida de mi Voluntad en ti, y haciendo tuyos
sus actos Yo encontraré en ti su luz, su santidad, sus alegrías infinitas que me darán reposo, y
haré una pausa en castigar a las criaturas, castigos muy merecidos por estas Vidas Divinas que
destruyen en ellas y que merecen que les destruya todos los bienes naturales y aun su misma
vida, ¿no ves cómo el mar sale de sus límites y hace camino para arrebatar estas vidas en su
seno y sepultarlas en él? El viento, la tierra, casi todos los elementos caminan para hacer
desgarro de las criaturas y destruirlas. Son los actos de mi Voluntad esparcidos en la Creación
por amor de ellas, y que no habiéndolos recibido con amor se convierten en Justicia”.
(6) Yo he quedado espantada al ver esto y rogaba a mi sumo bien Jesús que se aplacase y
que pronto viniera el reino del Fiat Divino.
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23-5
Octubre 2, 1927
Adán fue el más santo antes de pecar. Plenitud y totalidad de bienes de
los actos hechos en el Divino Querer; cómo se extienden a todos. La
pupila del ojo investida por el sol. La Divina Voluntad, como materia
se presta para esconder a su Creador. Ejemplo de la Hostia.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir todos los actos de la Divina Voluntad
que hay en ella, y habiendo llegado al Edén donde Dios creó al primer hombre, Adán, para
unirme con él a aquella unidad de Voluntad que poseía con Dios, en la cual hacía sus primeros
actos en su primera época de la Creación, pensaba para mí: “¿Quién sabe qué santidad poseía
mi primer padre Adán, qué valor contenían sus primeros actos hechos en el reino del Fiat Divino
y, ¿cómo puedo yo conseguir de nuevo sobre la tierra un reino tan santo, estando sólo yo
ocupada en obtener un bien tan grande?” Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable
Jesús ha salido de dentro de mi interior mandando rayos de luz, y aquella luz se convertía en
palabras y me ha dicho:
(2) “Hija mía, hija primogénita de mi Voluntad, como hija de Ella quiero revelarte la santidad
de aquél que poseyó el reino de mi Fiat Divino. En el principio de la Creación este reino tuvo su
vida, su perfecto dominio y su completo triunfo, así que este reino no es del todo extraño a la
familia humana, y como no es extraño existe toda la segura esperanza de que regrese de nuevo
en medio de ella para reinar y dominar. Ahora, tú debes saber que Adán poseía tal santidad
cuando fue creado por Dios, y sus actos aun mínimos tenían tal valor, que ningún santo, ni antes
ni después de mi venida sobre la tierra pueden compararse a su santidad, y todos los actos de
éstos no llegan al valor de un solo acto de Adán, porque él poseía en mi Voluntad Divina la
plenitud de la santidad, la totalidad de todos los bienes divinos; ¿y sabes tú qué significa
plenitud? Significa estar lleno hasta el borde, hasta desbordar fuera luz, santidad, amor y todas
las cualidades divinas, de modo de poder llenar Cielo y tierra, de los cuales tenía el dominio y