posees todos los gérmenes de cada gloria que cada una de las cosas creadas posee, y por eso,
conforme giras en la Creación sientes en ti el bien que cada cosa creada contiene, y tú haces tu
oficio de hacer salir de ti aquella gloria que tu Creador con tanto amor espera. Qué armonía,
qué orden, qué amor, qué encanto de belleza hay entre el alma que vive en mi Voluntad y entre
todas las cosas creadas por Mí, están de tal manera vinculadas entre ellas que parecen
inseparables; el alma que vive en mi Divino Querer vive en el pleno día, y sus actos, sus
pensamientos, sus palabras, no son otra cosa que los reflejos de Él, el Sol de mi Querer se
refleja más que dentro de un cristal en ella y ella piensa, refleja y habla, refleja y obra, refleja y
ama, no hay cosa más grande ni más bella que un alma que vive de los reflejos de este Sol,
estos reflejos la tienen en comunidad con los actos de su Creador y en posesión de sus mismos
bienes. Además de esto, tú debes saber que así como mi Humanidad encerraba todos los
bienes de la Redención y los sacó fuera para bien de los redimidos, así mismo quiso encerrar
en Sí todos los actos y bienes de los hijos del reino de mi Fiat Divino, entonces conforme el alma
hace sus actos en Él, Yo ensancho la capacidad de ella y en ella pongo mis actos, y así,
conforme poco a poco entra en mi reino y va haciendo sus actos, así Yo voy siempre
ensanchando su capacidad para poner en ella todos los actos que posee mi Humanidad, para
completar en ella el reino de mi Voluntad. Por eso Yo te llamo a trabajar junto Conmigo en este
mi reino, Yo trabajo preparando la tierra, es necesario purificarla, está demasiado sucia, hay
ciertos puntos que no merecen existir más, tantas son las infamias, por eso es necesario que
desaparezcan tanto los habitantes como la misma tierra sucia. El reino de mi Divina Voluntad
es el reino más santo, más puro, más bello y ordenado que debe venir sobre la tierra, por eso
es necesario que la tierra sea preparada, purificada, por tanto mientras Yo trabajo en purificarla,
y si es necesario destruyendo lugares y personas indignas de un reino tan santo, tú trabajarás
con mover Cielo y tierra con tus actos hechos en mi Querer, tu eco sea incesante, lo harás
resonar en toda la Creación pidiendo el reino de mi Fiat, tus actos continuos y si es necesario
tus penas y hasta tu vida, para pedir y conseguir un bien tan grande y un reino que traerá tanta
felicidad. Por eso no prestes atención a otra cosa, sino al trabajo que te toca hacer”.
(5) Pero con todo lo que decía Jesús sentía temor de que Él me pudiera dejar, o bien alejarse
tanto en este mar de su bendito Querer, que quién sabe cuándo debía regresar a su pequeña
torturada por amor suyo, y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Pobre pequeña hija mía, se ve que eres una niña, la cual no se aflige ni toma cuidado de
nada más que estar en brazos de su mamá, y si jamás sea, la mamá la deja por poco tiempo,
llora, está inconsolable y es toda ojos para ver a su mamá y lanzarse a sus brazos. Así eres tú,
pobre pequeña mía, pero tú debes saber que la mamá, puede ser que deje a su niña, pero Yo
no dejaré jamás a mi pequeña criatura, es mi interés no dejarte, tengo mi Voluntad en ti, en ti
están mis actos, mis propiedades, por eso teniendo de lo mío en ti, tengo interés de no dejarte,
más bien mis mismas cosas me llaman a ti y Yo vengo a gozar mis cosas, mi Voluntad Divina
reinante en ti. Sólo podrías temer que te dejase cuando te dijera: ‘Dame lo mío, dame mi
Voluntad’. Pero tu Jesús no te dirá esto jamás, por eso estate en paz”.
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