luz, la felicidad perdidas; todas estas verdades llevarán al hombre en su regazo a su Creador,
para darse el primer beso de la Creación, y ser restituida en ella la imagen de Aquél que la creó;
si tú supieras el gran bien que llevarán a las criaturas todas las verdades que te he dicho, te
estallaría el corazón de alegría, además no puedes temer de que el enemigo infernal pudiese
osar el manifestarte una sola verdad acerca de la Divina Voluntad, porque él ante la luz de Ella
tiembla, huye, y cada verdad sobre mi Voluntad es para él un infierno de más, y como no quiso
ni amarla ni hacerla, se cambió para él en tormentos que no tendrán fin; él, ante la sola palabra
Voluntad de Dios se siente de tal manera quemar, que monta en furor y odia aquella Santa
Voluntad que lo atormenta más que el infierno. Por eso puedes estar segura de que Voluntad
de Dios y enemigo infernal no están jamás de acuerdo, ni juntos, ni cerca, su luz lo eclipsa y lo
precipita en las profundidades del infierno. Por lo tanto, lo que te recomiendo es que ninguna
verdad o simple palabra acerca de mi Querer Divino la dejes perder, porque todo debe servir
para cumplir la cadena de los milagros perennes, para hacer conocer el reino de Él y para
restituir la felicidad perdida a las criaturas”.
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23-3
Septiembre 25, 1927
Quien vive en el Querer Divino no encuentra camino para salir de Él,
y contiene todos los gérmenes de la gloria que posee la Creación.
Jesús la llama junto con Él al trabajo de su reino.
(1) Me sentía bajo la opresión de la privación de mi dulce Jesús y pensaba entre mí: “Yo no
sé cómo mi amado Jesús me deja, ¿no piensa Él que yo me puedo volver más mala sin Aquél
que es mi vida, y que es el único que me puede infundir la vida de obrar el bien? Ya no se
preocupa de nada, ni de vigilarme, ni de apresurarme, ni de corregirme”. Pero mientras esto
pensaba, mi adorado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, porque estoy seguro de que tú no puedes salir de dentro del gran mar de mi
Divina Voluntad, habiéndote Yo puesto en Ella, y tú con tu plena adhesión has querido entrar,
por tanto no hay caminos por donde puedas salir, porque de este mar no se encuentran los
confines, por cuanto caminaras dentro no encontrarías ni su playa, ni su fin. Por eso Yo estoy
seguro de que mi pequeña hija no puede salir de dentro del mar de mi Voluntad, y por eso Yo
me alejo en el mismo mar y tú me pierdes de vista, pero como uno es el mar en el que estamos,
todo lo que tú haces tiene el camino para llegar a Mí, y como llegan a Mí tus actos estoy seguro
de que estás en mi mar, y por eso no me preocupo; mientras que antes Yo no estaba seguro de
ti, por eso tenía tanta premura en vigilarte, en empujarte y no te dejaba jamás, porque no te veía
en el fondo del mar de mi Divina Voluntad, de la cual no hay temor de que puedas salir, porque
esto es lo bello del vivir en mi Divino Querer, que todos los peligros y temores quedan
desterrados, en cambio quien vive resignado o hace la Voluntad Divina, está siempre en peligro
y en temor, y puede encontrar tantos caminos que lo alejen del mar inmenso del Fiat Supremo”.
(3) Entonces yo me he abandonado toda en aquel mar y me sentía feliz de no poderme salir
de él, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, mi Fiat Omnipotente en la Creación creaba tantas cosas, poniendo en cada una
de ellas un bien para las criaturas, para recibir la correspondencia de la gloria por parte de ellas,
por cuantas cosas ponía fuera a la luz del día, ¿pero sabes tú en quién venía depositada esta
gloria que esperaba tu Creador? Eres tú hija mía, porque viviendo en mi Querer y poseyéndolo,