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Septiembre 8, 1927
Cómo toda la Creación está fija en Dios y es relatora del Ser Supremo.
El dolor De la separación fue sufrido en modo divino por Jesús
y María. Significado de los cuarenta días en el desierto.
(1) Continúo mi vuelo en el Supremo Querer, el cual teniendo como en su propio puño toda la
Creación, estoy obligada a volar de una cosa creada a la otra para encontrar aquella gloria que
puedo dar a mi Creador por medio de ellas y para corresponderlo con mi amor por todo lo que
ha hecho por amor mío y de todos. Ahora mientras esto hacía, mi amado Jesús se ha movido
en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando nuestra Divinidad creó toda la Creación, la dejó toda vinculada a Sí. Así
que se puede decir que el cielo tiene su relación con Dios, en Dios está fijado y desde dentro de
Dios expande su inmensidad. Las estrellas están vinculadas en Dios y desde dentro de Dios
adornan de oro el firmamento. En Dios está vinculado el sol, y del seno Divino expande su luz
que inviste toda la tierra. No hay cosa creada que no tenga sus vínculos con Dios, y mientras
salen fuera, de Dios no se apartan. Dios es celoso de sus actos y los ama tanto que no permite
que sean separados de Él y por eso los tiene todos fijados en Sí como gloria perenne de sus
mismos actos, como relatores de su Ser a las criaturas, que con voz muda hablan con hechos
de quién es Aquél que las ha creado. Dicen con los hechos que es luz purísima e interminable,
amor que jamás se extingue, ojo que todo ve, todo siente y penetra, esto lo dice el sol. Dicen
también las cosas creadas: “Mírenos y con los hechos les diremos”. Y por eso no hablamos,
porque los hechos son más que las palabras y potencia que todo puede, es inmensidad que
todo envuelve, es sabiduría que todo ordena, es belleza que todo rapta. La Creación es la
continua narración del Ser Supremo, de quien recibe vida continua. Entonces conforme tú giras
de una cosa creada a la otra, quedas vinculada por medio de ellas con tu Creador y recibe las
relaciones de luz, de amor, de potencia, etc., que cada uno posee”.
(3) Entonces yo al oír esto he dicho: “Amor mío, las cosas creadas no tienen razón, ¿cómo
pueden darme sus relaciones y darte tanta gloria?” Y Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, las cosas creadas están en relación y vinculadas Conmigo como los miembros
a la cabeza, y actúan como los miembros que tienen vida de la cabeza. Mira, tú tienes manos,
pies, ellos no tienen razón, ni hablan, pero porque tienen vida de la cabeza las manos obran, los
pies caminan, están a disposición de lo que quiere la cabeza y forman su más grande gloria; y
entonces las manos y los pies no tendrían ni obras, ni pasos, si fueran separados del cuerpo,
porque perderían la vida que les comunicaba la cabeza. Así es de toda la Creación, si bien no
tienen ni razón ni palabra, pero como están unidos con Dios como los miembros a la cabeza,
ella recibe la vida de su Creador y por eso todas las cosas creadas son obrantes y sus actos
son incesantes y están a nuestra disposición, más que cuando tú tienes tus miembros a
disposición de tu cabeza, y como tus manos tienen virtud de comunicar tus obras a las otras
criaturas, así las cosas creadas tienen virtud de comunicar el bien que poseen a las criaturas y
a quien vive en mi Querer Divino. Estando con ella la Voluntad que las anima, sienten que
pertenece al cuerpo de toda la Creación, y por eso le comunican todas sus relaciones que tienen
con la Cabeza, y con gran amor la vinculan con ellas. Por eso sé constante en el vivir en mi
Divina Voluntad si quieres hacer vida común con tu Jesús y con toda la Creación y darme toda
la gloria que incesantemente me dan todas mis obras”.
(5) Después de esto estaba siguiendo el Santo Querer en el acto cuando mi dulce Jesús se
separó de la Soberana Reina para ir al desierto, y mientras compadecía al uno y al otro pensaba
para mí: “¿Cómo pudo separarse mi Soberana Reina por cuarenta días de su querido Hijo?
Ella que lo amaba tanto, ¿cómo pudo hacer para estar sin Él? Yo que no tengo su amor sufro
1403 sig