Querer. ¡Oh! si la criatura pudiera leer los caracteres de mi Fiat Divino, leería en todo lo que ve,
siente, toca y toma, dolor incesante de este mi Querer, que corre y correrá siempre sólo para
encontrar mi Voluntad en ellas, finalidad única por la que fue creado el hombre y toda la
Creación. Y si la conserva es para alcanzar su propósito, y hacer tregua a un dolor tan grande.
He aquí por qué todas mis premuras para hacer conocer mi Voluntad Divina, a fin de que reine
y domine. Todo será dado a los hijos de Ella, porque sólo ellos quitarán los caracteres del dolor
y pondrán los caracteres de la alegría, de la gloria, de la felicidad en todas las cosas creadas,
porque Voluntad Divina recibirán por medio de ellas, y Voluntad Divina harán encontrar en ellos,
que darán los justos homenajes y la gloria debida a los actos que mi Querer ejercita en toda la
Creación”.
(3) Entonces continuaba siguiendo los actos del Supremo Querer, y habiendo llegado al
momento cuando la Soberana Reina concibió en su seno purísimo, decía entre mí: “La Alteza
de mi Madre Celestial suministró su sangre, su amor y la Voluntad Divina que reinaba en Ella
para formar la Concepción del Verbo. También yo quiero suministrar mi amor, mis penas y el
Querer Divino que reina en mí, mientras concibe en su seno, para que también yo ponga de lo
mío en la concepción de Jesús, para adorar el Eterno Fiat en un acto tan grande, y también para
hacer que habiendo dado de lo mío, quede concebido en mí”. Pero mientras esto hacía pensaba
para mí: “Son mis habituales extrañezas, pero el resto es amor que quiero dar a Jesús, es su
misma Voluntad Divina para honor de su Concepción”. Y Jesús, moviéndose en mi interior me
ha dicho:
(4) “Hija mía, soy Yo que muevo tu ánimo a hacer lo que quiero, y muchas veces no te digo
ni siquiera la razón. Tú debes saber que mi Divina Voluntad tuvo su acto primero en la
Concepción de Mí, Verbo Eterno, y tu amor y tus actos son actos de justicia y son necesarios
para la concepción de la Voluntad Divina en la Humanidad de tu Jesús, porque el primer reino
que extendía fue en mi Humanidad. Ahora, para darte el derecho de que pudiese reinar en ti,
exigía con justicia tu amor mientras era concebida en mi Humanidad. Y como para mi Supremo
Fiat no existe pasado ni futuro, sino que todo es presente, mientras quedaba concebido en la
Soberana Reina, quedaba concebido en tu amor, en tus penas, en aquel su mismo Querer que
debía reinar en ti, así que tú ahora no haces otra cosa que darle sus derechos, suministrarle lo
que se necesita para hacerla concebir en ti, para recibir tú los derechos de hacerle extender su
reino, y de tomar con la mano el cetro de mando con absoluto dominio. Entonces lo que a ti te
parece nada y rareza, entra en el acto primero de la Divina Voluntad, y tu Jesús, guiándote y
tomándote de la mano te lleva en el acto cuando quedó concebido en el seno materno para
hacerte poner tu amor, tus penas, a fin de que no faltara tu acto en un acto tan grande que daba
el principio al reino de mi Voluntad Divina en la familia humana. Y es esta la causa por la que
en todos los actos que Yo hice estando en la tierra, llamo a tu amor para vincularse a aquellos
actos, no quiero que te escape ninguno. Son derechos de justicia que exige mi Querer y son
anillos de conjunción para darte el derecho de que Él pudiera reinar en ti. Por eso sigue a tu
Jesús sin pensarlo”.
(5) Ahora, volviendo a pensar en el dolor que siente la Divina Voluntad en la Creación, hubiera
querido tantas vidas por cuantos dolores Ella siente, para endulzar un dolor tan grande, y
pensaba en qué estado doloroso se encuentra el Fiat en las criaturas. Y mi amable Jesús
saliendo de mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, tú debes saber que mi Querer Divino no puede dejar entrar los actos de mi
Voluntad en la criatura si no encuentra la suya, porque falta en ellas la capacidad, dignidad,
santidad, espacio para poder contener un solo acto de la Voluntad Suprema. Y esto es otro
dolor suyo; pero por la naturaleza de su bondad comunica sólo los efectos. Sucede como al sol
que comunica sus efectos a la tierra pero no permanece en ella, de otra manera la tierra quedaría
radiante, luminosa; en vez de esto, conforme pasa el sol así queda cuerpo oscuro cual es, pero
los efectos sirven para conservarla y para hacerla producir plantas, flores y frutos. Sucede