encuentra espacio, santidad digna de Ella. Si tú supieras cuál es el contento de mi Eterno Fiat
porque encuentra en la criatura donde poder poner sus actos, porque como causa primaria para
la criatura fueron hechos. Por lo tanto todos los actos de mi Divina Voluntad están en ti, y de ti
salen y llevan junto la gloria a ellos debida. ¡Oh! cómo se siente correspondida porque encuentra
en todos sus actos que la criatura le da la gloria a su luz, a su santidad, a su inmensidad y
encontrando el beso de ella, la gloria, el amor, se siente de tal manera empujada a formar otros
actos más bellos, dignos de mi eterno Fiat, solo por amor de aquélla en que pudo hacer el
depósito de ellos, para recibir sus nuevos besos, su amor, su gloria. Por eso donde está mi
Voluntad está todo: Está el cielo, el sol, el mar y todo, nada le puede faltar de sus obras, todo
contiene, todo conserva, para todo tiene espacio para encerrar todo en Sí”.
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22-22
Agosto 28, 1927
Dolor del Querer Divino en cada cosa creada.
Concepción de Jesús. Amor del alma.
(1) Estaba según mi costumbre siguiendo los actos del Querer Supremo, pero mientras esto
hacía mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, pero estaba tan afligido, apurado y
suspiraba con intenso dolor, que yo le he dicho: “¿Qué pasa, qué pasa Amor mío? ¿Por qué
estás tan afligido y doliente? Y Jesús:
(2) “Hija mía, si tú supieras cuántos dolores recibe mi Voluntad llorarías Conmigo. Ella en
toda la Creación tiene su movimiento y su acto continuo, envuelve todo y en todas las cosas
creadas ofrece su acto incesante a cada criatura, y no encontrando su misma Voluntad en ellas
para dar su acto, más bien encuentra voluntad humana enfangada, está obligada para
conservarlas, a depositar su acto. Se siente atormentar por el dolor, porque deposita en el fango
la nobleza, la santidad, la pureza de sus actos Divinos. No encuentra el cortejo de su misma
Voluntad Divina en su acto que deposita en la criatura, y por ello sufre intensamente, y Yo siento
su dolor en cada acto suyo y en cada acto que hace hacer a las mismas criaturas. Si la criatura
habla, obra y camina, es mi Voluntad Divina que se hace primer movimiento de la palabra, de la
obra, de los pasos de ellas, sin embargo no es vista, es puesta a un lado como si mi Querer
fuera extraño a ellas, mientras que tiene la parte vital y esencial del acto de ellas, y ¡oh! cómo
se duele en cada acto de las criaturas al ver que no es ni reconocida, ni amada, ni siquiera la
han visto. No hay cosa en la Creación que mi Querer no haga: En el sol hace su acto de luz
incesante para dar luz a las criaturas, y busca en ellas su mismo Querer para recibir el cortejo,
la gloria a su luz, y no encontrándolo se duele, porque no encuentra en ellas quién iguale su luz,
más bien encuentra en ellas tinieblas y frialdad que ofenden a su luz y a su calor. ¡Qué dolor!
Mi Querer hace su acto continuado en el aire, y respirando en ella, forma en el aire un acto vital
que, respirándolo las criaturas sienten la vida, y mientras da la vida no encuentra en ellas el
respiro de su mismo Querer Divino, que respirando junto formaría la Vida Divina en la criatura.
¡Qué dolor, dar la vida y no poderla formar en ellas! Mi Querer forma el alimento, tiene en
ejercicio tantos elementos: La tierra, el viento, el sol, el aire, el agua, la semilla, para formar este
alimento para darlo a las criaturas, para encontrar en ellas su Voluntad, pero todo en vano, y su
dolor se hace más intenso. ¿Qué cosa no hace mi Voluntad en la Creación? No hay cosa en
la que no tenga su acto primero de Vida, y corre y corre incesantemente hacia la criatura, corre
en el viento, en el agua, en la tierra, en los prados floridos, en las olas del mar, en el cielo
extendido, donde sea, y corre para encontrar su Voluntad en las criaturas, y no encontrándola
siente en todas las cosas un dolor, se siente arrancar sus actos sin que sirvan a su mismo
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