sentiría que su pequeña hija no es plenamente rica, ni feliz. Hija mía, tener una Voluntad Divina
por vida y no poseer las mismas cosas, no puede ser. La Voluntad Divina, donde reina quiere
poseer todo lo que a Ella pertenece, no quiere disparidad, por esto debe poseer en ti lo que
posee en Mi y en la Virgen Reina y tu girar en todas sus obras sirve como confirmación de su
reinar en ti. Y además, ¿no sabes tú misma cuántas cosas aprendes al girar en todas las obras
de mi Fiat Supremo? Y por cuantas cosas te manifiesta, tantas posesiones te da. Y si quien
vive en mi Querer no poseyera todos nuestros bienes, sucedería como a un padre, que mientras
él es rico y feliz, el hijo no goza todas sus riquezas y no es feliz a la par de él, ¿no sentiría el
padre despedazar la plenitud de su felicidad por causa del hijo? Ésta será la base, la sustancia,
la bella característica del reino de mi Fiat Divino: Una la Voluntad, uno el amor, una la felicidad,
una la gloria entre Creador y criatura”.
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22-20
Agosto 21, 1927
Cómo Jesús quiere terminar con el mundo. Potencia de lo que se
hace en el Querer Divino para aplacar la justicia divina.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús ha venido de prisa, y
lanzándome los brazos al cuello me ha estrechado fuerte fuerte diciéndome:
(2) “Hija mía, quiero terminar con el mundo, no puedo más, las ofensas, las penas que me
dan son demasiadas, por eso es necesario que lo destruya”.
(3) Yo temblaba al oír esto y le he dicho: “Amor mío y vida mía, cierto que sufres mucho y
que no puedes más, porque quieres sufrir Tú solo, pero si dividieras junto conmigo tus penas,
sufrirías menos y no llegarías al punto de no poder soportar más a las pobres criaturas. Por eso
hazme parte de tus penas, dividámoslas juntos y verás que podrás soportarlas todavía. Hazlo
pronto, no sufras más solo, prueba oh Jesús, tú tienes razón, sufres mucho, por eso te ruego
dividámoslas juntos y aplácate”. Después de largas insistencias mi dulce Jesús me ha hecho
sufrir, pero eran las sombras de sus penas, sin embargo me sentía destruir, triturar, pero no sé
decir lo que he sufrido, y ciertas cosas es mejor callar. Después Jesús, como cansado de su
largo sufrir, se escondía en mí para encontrar algún alivio y yo me he sentido investir toda por
Jesús, y veía dondequiera los ojos de Jesús y me decía que aquellos ojos estaban cansados de
mirar la tierra y buscaba reparación. La luz de los ojos de Jesús se fijaba sobre varios puntos
de la tierra y eran tantas las infamias que se cometían en aquellos lugares, que aquella luz lo
incitaba a destruirlos. Yo le rogaba que los perdonara, poniéndole enfrente su sangre, sus
penas, su Vida, su eterno Querer, y Jesús todo bondad me ha dicho:
(4) “Hija mía, la potencia de las oraciones, de los actos, de las penas sufridas en mi Querer,
es inigualable. Mientras tú rogabas y sufrías, mi sangre, mis pasos, mis obras, rogaban, mis
penas se multiplicaban y se repetían. Así que todo lo que se hace en Él me da ocasión de repetir
de nuevo lo que hice estando en la tierra. Y éste es el acto más grande para aplacar la divina
justicia”.
(5) Entonces siguiendo mi giro en el Querer Divino y no encontrando a mi dulce Jesús, me
lamentaba conmigo misma y decía para mí: “¿Cómo será que Jesús ya no viene tan seguido
como antes, y mientras dice las maravillas de su Querer y hasta dónde puede llegar quien vive
en Él, en vez de venir más seguido viene más espaciado? Ahora mientras esto pensaba, mi
amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(6) “Hija mía, mi Humanidad se esconde en ti, y Yo doy lugar y gran campo a mi Divina
Voluntad para hacerla obrar libremente y hacerla formar su reino. Hubo un tiempo libre en el