Cielo. Pobrecitas, se ven arrastrar y lamer la tierra de dar piedad; por eso hija mía se necesita
más atención a los pequeños sacrificios que a los grandes, porque los pequeños son la fuerza
de los grandes, disponen a Dios a dar la Gracia y al alma a recibirla”.
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22-19
Agosto 17, 1927
Todo lo que se hace en el Divino Querer se convierte en
propiedad universal. Qué cosa significa girar en las obras Divinas.
(1) Mi vivir en el Querer Divino es continuo y mientras seguía sus actos innumerables, mi dulce
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que la criatura hace en mi Divina Voluntad es propiedad universal, porque
siendo Ella propiedad de Dios, todo lo que se hace en el Fiat Divino se vuelve propiedad divina.
Y como el Ser Supremo por naturaleza, por derecho, por potencia creadora, como Creador de
todas las cosas es el único dueño universal de todo, por eso todo lo que el alma hace en mi
Querer adquiere los derechos universales, y todo lo que se vuelve universal llega a ser propiedad
de todos, así que todos pueden tomar lo que se vuelve universal. Mucho más que las
propiedades universales de Dios, con darse a todos, no disminuyen jamás, dan y nada pierden,
¿pierde tal vez el sol con dar su luz a todos? O bien, ¿gozan menos de su luz porque todos lo
reciben? Nada pierde el sol, y las criaturas tanto gozan de su luz, como si fuera una sola,
igualmente gozan cuando la reciben todos. ¿Pierde tal vez Dios porque se da a todos, o bien
tienen menos las criaturas porque es el Dios de todos? De ninguna manera, ni el uno ni el otro
pierden nada. Ahora ¿cuál gloria, cuál honor no me da el alma que vive en mi Querer y que
obra en Él, que extiende sus actos en las propiedades universales de Dios, de modo que más
que sol todos pueden tomar los bienes de sus actos, y qué gloria para ella que más que sol
inviste a todos y con su luz gira en torno a todos para darles como alimento su luz, sus actos,
su amor?”
(3) Mientras estaba en esto veía como si mi amado Jesús se dispusiera a dejarme, y yo he
gritado fuerte: “Jesús, ¿qué haces? No me dejes, no sé cómo vivir sin Ti”. Y Jesús volteándose
hacia mí me ha dicho:
(4) “Hija mía, ¿puedo dejar mi Voluntad Divina, mis actos, mis posesiones? No puedo, por
eso no tengas miedo, que no te dejo”.
(5) Y yo: “Sin embargo Amor mío me dejas, cuántas veces giro y vuelvo a girar por toda la
Creación y no te encuentro, retomo mi giro por todas tus obras de la Redención esperando
encontrar a Aquél que amo, pero en vano. Llego hasta los mares de los actos de la Soberana
Reina creyendo que estás con nuestra Mamá, pero en vano, mis búsquedas terminan en el dolor
de no encontrarte, tanto que me viene el pensamiento de no girar en todas tus obras cuando no
encuentro a Aquél que me da la vida y es todo para mí”. Y Jesús interrumpiendo mi decir ha
continuado:
(6) “Hija mía, si tú no haces tu giro completo en todas las obras nuestras y en las de la Reina
del Cielo, ¿sabes tú que significa girar en la Creación y en todo lo que a Nosotros pertenece?
Significa amar, apreciar, poseer nuestras obras, y Yo no me sentiría plenamente feliz si viera
que la pequeña hija de mi Querer no posee lo que poseo Yo, ni está al día, ni goza de todas mis
riquezas. Encontraría tantos vacíos en ti que no hay en Mí: Vacíos de amor completo, vacíos
de luz, vacíos de pleno conocimiento de las obras de tu Creador. Así que tu felicidad no sería
completa, y Yo no encontrando en ti la plenitud de todo, sentiría tus vacíos y tu felicidad a
medias. Como también nuestra Reina Mamá, si viera que no posees sus mares de gracias
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