siempre sol, porque nada te ha quitado de la luz que te diera tu Hacedor, a lo más, si siempre
luz agregara habrías sido más fuerte y resplandeciente en tu luz’. Así Yo te respondo a ti: ‘Sé
siempre sol, porque el Sol de mi Voluntad y de sus conocimientos, más que luz reina en ti’. Ni
Yo ni ninguno otro puede arrancarte uno solo de los tantos conocimientos que posees sobre mi
Eterno Fiat, ¿y sólo porque no siempre agrego otro conocimiento sobre Él, como si nada fuera
lo que te he dicho, dices, ‘todo ha terminado’, como si este Sol se hubiera apagado en ti?
Demasiado se requiere hija mía, para apagar este Sol de mi Querer, ni tú misma podrías huir de
sus rayos eternos, que invadiendo a tu alma te eclipsan todo aquello que no pertenece a este
Sol. Por eso sigue su luz y espera con paciencia a que nueva luz venga a agregar para hacer
más resplandeciente en ti el Sol de mi Voluntad”.
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22-13
Julio 26, 1927
Cómo la Voluntad Divina tiene dos características: Acto
Incesante, y firmeza inmutable. Cómo las acciones humanas
sirven como sirve la paja al grano.
(1) Me lamentaba de la privación de mi dulce Jesús y desahogando mi intenso dolor decía
para mí: “Cómo es duro su abandono, me siento como debajo de una prensa exprimida gota a
gota. ¡Oh Jesús! ¿Dónde están tus promesas? ¿Dónde está tu amor? ¿Dónde está el triunfo
de tu Querer Divino en mi pobre alma? Me siento como traicionada por Ti. Cómo es amargo mi
fin. No es el principio el que necesito mirar, sino el fin es el que dice todo”. Mientras me
desahogaba, mi amado Bien moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Querer Divino tiene su triunfo en ti y por eso te exprime gota a gota bajo su
prensa Divina, para hacer que ni siquiera una gota de tu voluntad quede en ti. Pobre hija, es
una Voluntad Divina e irremovible que te trabaja para extender en ti su reino, aun en tus más
pequeños actos, por eso paciencia, no te abatas. Mi Voluntad Divina tiene dos características:
‘Firmeza inmutable y acto incesante.’ Por eso cuando el alma se da a Ella, su labor es incesante,
¿no sientes en ti su movimiento continuo? Y cuando te manifiesto una verdad suya, con una
maestría toda propia y Divina pone en actitud su movimiento incesante y la repite continuamente
en ti, y mientras la repite, triunfa, porque hace en ti lo que por naturaleza hace en Sí misma, ¿no
es acaso esto el triunfo de mi Voluntad?”
(3) Después ha continuado:
(4) “Hija mía, todas las acciones humanas, el trabajo, el tomar el alimento, el dormir, las penas,
los encuentros, ahora de dolor, ahora de alegría, no son otra cosa que paja. Ahora, no se puede
formar el grano sin la paja; más bien ésta defiende al grano de las heladas, de los rayos
abrasantes del sol, del agua, de toda la intemperie del aire, como vestido cubre y crece junto
con el grano, y sólo se separa cuando ya ha formado y dado vida al grano, y esta separación la
hace y la recibe la pobre paja por medio de la trilla, después que ha servido y dado la vida al
grano. Así son las acciones humanas, desde la más pequeña a la más grande son todas pajas,
que si se hace correr dentro de ellas el grano de mi Voluntad, sirven admirablemente para ocultar
y para conservar el grano de mi Querer Divino y cuanto más paja, más grano puede esperarse
de poseer. Es un encanto hija mía ver una acción humana que encierra dentro el grano purísimo
y el oro resplandeciente de mi Querer Divino. Como paja, parece que sobresale sobre el grano,
y pueden vanagloriarse con decir: ‘Es verdad que somos paja, pero escondemos en nosotros
una Voluntad Divina que es más que grano, nosotros quedamos a su servicio y damos el campo
para formase en nuestros actos.’ En cambio, si no corre dentro mi Voluntad, las acciones