con sus olas de luz quién es, qué sabe hacer y qué quiere hacer. Conforme tú pones el viento
de tus actos en mi Querer, así la luz de Ella se mueve, forma sus olas de luz hasta desbordar
fuera de ti, para hacer conocer no sólo a ti, sino también a los demás sus olas de luz, esto es
sus verdades.
(7) Todo lo que te he manifestado acerca de mi Voluntad, le fue dicho también a la Soberana
del Cielo, porque Ella no hacía otra cosa que dilatarla continuamente para tomar sus
manifestaciones, conocerlas, amarlas y poseerlas más que vida propia, pero no desbordaban
fuera de Sí, sino que estas olas permanecían dentro de Sí porque no tenía el mandato de hacer
conocer mi Divina Voluntad, no era su misión, y las conservó en su propio corazón, aun las más
pequeñas verdades, como las más grandes, como preciosas reliquias, como depósitos
sagrados, esperándote a ti que deberías tener una misión especial para suministrarte también
su viento, para hacerte inflar las olas de la luz del Querer Divino, a fin de que desbordando fuera
de ti, pudiera tener su parte en el hacer conocer mi Voluntad”.
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22-8
Julio 1, 1927
Cómo para hacer una obra grande se requieren sacrificios grandes.
(1) Mi adorable Jesús se esconde siempre más, y también al escribir no siento más, como
hasta ahora, su luz que me sugiere las palabras necesarias para lo que Él quería que yo
escribiera. Por una sola palabra que me había dicho en su breve visita que hacía a mi alma en
el acto de escribir, me sugería tanto en mi interior, hasta hacer resonar sobre mis labios su voz
dulcísima, y yo no alcanzaba a escribir todo; y ahora todo es fatiga, todo es esfuerzo, todo es
pobreza: Pobreza de luz, de palabras, de vocablos necesarios. Mis pobres ojos se llenan de
sueño y debo hacer esfuerzos increíbles para poder escribir alguna línea, y estos esfuerzos me
enervan, me debilitan tanto, que no puedo seguir adelante. ¡Oh! cómo lloro a Aquél que me era
luz, palabra, consejero, dictador, y me daba tal capacidad de vigilia, que mis ojos no sabían
cerrarse al sueño sino cuando venía mi amado Jesús para llevarme junto Consigo. Entonces
estando todo esto, después de haber escrito con fatiga increíble, pensaba para mí que tal vez
no es más Voluntad de Dios que yo escriba cuando el bendito Jesús me dice alguna cosa, y si
Él no lo quiere, mucho menos yo lo quiero. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús salió
de dentro de mi interior como para sostenerme, porque me sentía morir por el esfuerzo que
había hecho al escribir un poco, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, por cuanto más grande es una obra y por cuanto más bien debe llevar a la familia
humana, tantos más sacrificios heroicos se requieren. ¿Cuántos sacrificios, penas, dolores, y
aun la muerte, no sufrí Yo para formar la obra Redentora de las criaturas? Porque era obra
grande, todo debía ser grande: Dolores, penas inauditas, las más infames humillaciones, amor
invencible, fortaleza heroica y paciencia invencible. Todo debía ser grande, porque cuando una
obra es grande, por todos los modos son tomadas las criaturas para poder recibir el bien que
contiene en sí una obra grande, menos algún obstinado o pérfido, que a fuerza quiere huir. En
cambio cuando una obra es pequeña, no se requieren sacrificios grandes, y por eso de una obra
pequeña no todas las criaturas pueden recibir el bien de ella, porque faltando lo grande, quién
no encontrará el camino, a quién le faltará el terreno bajo los pies, a quién la luz, a otros les
faltará la fuerza raptora de un amor sacrificado y doloroso, en suma, pocos serán los que podrán
recibir el bien de una obra pequeña, porque le falta la vida y la sustancia de poderse dar a quien
la quiera recibir.