con santa elocuencia de mi amor. Qué ingrata sería si no siguiera el amor hablante de mi eterno
Fiat”.
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22-7
Junio 29, 1927
Cómo Dios tiene fija su mirada en nuestro interior. Para quien
vive en la Divina Voluntad todo se convierte en Voluntad de Dios.
(1) Estaba pensando en que nada hago para glorificar a mi amado Jesús, y Él moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo no miro lo que haces externamente, sino que veo si la fuente de tu interior
está llena sólo de mi amor y tanto, de derramarse fuera en tus actos externos, de manera de
quedar aun tus actos externos, como por celestial rocío, todos adornados por la fuente de mi
amor que contienes dentro. Así que mi mirada está siempre fija en tu interior, y si mi amor unido
con mi Querer Divino murmura siempre en ti, eres siempre bella a mis ojos, bella si oras, bella
si trabajas y sufres, bella si tomas el alimento, si hablas, si duermes, me eres siempre bella, en
cada acto tuyo, cualquiera que sea, recibes de mi Querer una nueva tinta de belleza, haciéndote
aparecer más bella a mis ojos, y mi amor crece en la fuente de tu alma, de modo que tus actos
externos respiran más que aire mi amor y despiden exhalaciones tan agradables a Mí, que me
dan tanto placer que me hacen ir a deleitarme en ti”.
(3) Después seguía pensando en la Divina Voluntad y abandonándome toda en Ella, y mi
dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, para quien vive en mi Divina Voluntad todas las cosas se vuelven para ella
Voluntad mía, todo lo que hace, toca y ve; toca, ve y hace mi Voluntad. Si piensa y vive en mi
Querer, se sentirá investir y correr en su mente la santidad de la inteligencia de la Vida Divina;
si habla sentirá correr en su palabra la santidad de aquel Fiat, que si habla, crea; si obra y camina
sentirá correr en los suyos, la santidad de las obras divinas y los pasos del Fiat Eterno; aun si
duerme sentirá en sí el reposo eterno de su Creador, y todos harán competencia para llevarle
mi Voluntad: El sol con su luz, el viento con su frescura, el fuego con su calor, el agua con sus
refrigerios, las flores con su perfume, el pájaro con su canto y trino, el alimento con sus sabores,
el fruto con su dulzura, en suma, uno no esperará al otro, llevándole todos ellos los actos que
hace mi Voluntad en cada cosa creada, de modo que el alma estará como reina a recibir todos
los actos innumerables que hace el Querer Divino en toda la Creación. Aquel Querer Divino que
vive y reina en ella atraerá todos sus actos que ejercita en todas las cosas, en su pupila se
formará un dulce encanto, de manera de descubrir en todas las cosas aquella Voluntad Divina
que corre en tantos diversos modos hacia ella, para hacerla llegar a ser toda Voluntad de Dios”.
(5) Después de esto pensaba entre mí: “Cómo será que cuando estoy haciendo o cumpliendo
mi giro en toda la Creación para seguir los actos de la Suprema Voluntad, siento salir de mí una
luz, y aunque no viera a mi amado Jesús, me dice siempre alguna verdad que pertenece al Fiat
Divino”. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, sucede en ti como cuando un recipiente está lleno de agua o de otro líquido, si
se pone dentro un pedazo de pan, el agua se derrama fuera y baña el lugar que lo circunda; o
bien como sucede en el mar, el viento eleva las aguas y forma las olas como si quisiera hacer
ver a todos las aguas del mar. Así sucede de ti, tú entrar en los actos de mi Voluntad, el girar
en Ella, es más que pan inmerso en el recipiente lleno de agua, y más que viento que hace
elevarse la luz de mi Voluntad, la cual dilatándose desborda fuera de ti y hablándote con su
lenguaje de luz te habla de aquella misma luz de la cual estás llena, queriendo hacerse conocer
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