respirar la tierra para alegrar toda la Creación, haciendo cantar a los pájaros, saltar y balar a los
corderos y todo lo que sucede en el universo; ¿no quieres tú acaso sentir todo lo que hace mi
Voluntad, que encerrando en ti como en un solo centro todo, te hace sentir el corazón humano
que palpita, la mente que piensa, las manos que obran, y que mientras da vida a todo esto, no
siendo todos para Ella, no encuentra la correspondencia de sus actos divinos en los actos de la
criatura, y quiere de ti lo que ellos no hacen? Quiere que todos sus actos sean llenados por ti
con los actos de su misma Voluntad Divina. Por eso tu tarea es grande y requiere suma
atención”.
(3) Después de esto me encontré fuera de mí misma, y mientras buscaba a mi dulce Jesús
me he encontrado con el padre Di Francia, estaba todo alegre y me ha dicho:
(4) “¿Sabes cuántas bellas sorpresas he encontrado? Yo no me la creía cuando estaba sobre
la tierra, si bien pensaba que había hecho algún bien al publicar el ‘Reloj de la Pasión’, pero las
sorpresas que he encontrado son maravillosas, encantadoras, de una rareza jamás vista, todas
las palabras concernientes a la Pasión de Nuestro Señor cambiadas en luz, una más bella que
la otra, todas entrelazadas entre ellas, y estas luces crecen siempre a medida que las criaturas
hacen las Horas de la Pasión, así otras luces se agregan a las primeras. Pero lo que me
sorprendió más, han sido las pocas palabras publicadas por mí acerca de la Divina Voluntad.
Cada palabra cambiada en sol, que invistiendo con sus rayos todas las luces forman tal sorpresa
de belleza que se permanece raptado, encantado. Tú no puedes imaginar cómo quedé
sorprendido al verme en medio de estas luces y de estos soles, cómo estuve contento y agradecí
a nuestro Sumo Bien Jesús que me dio la ocasión y la gracia de hacerlo; también tú agradécele
de parte mía”.
(5) Yo quedé maravillada al oír esto, y estaba haciendo mis oraciones en el Fiat Divino,
queriendo que tomaran parte también los mismos bienaventurados, y mi amable Jesús me ha
dicho:
(6) “Hija mía, en todo lo que se hace en mi Voluntad Divina, aunque el alma no pusiera la
intención, todos toman parte, mucho más los bienaventurados que viven en la unidad de Ella.
Mi Voluntad se encuentra por todas partes, y con su fuerza unificadora lleva a todos, como acto
suyo lo que hace la criatura en Ella; sólo hay esta diferencia, que si el alma que obra en mi
Voluntad en la tierra pone la intención de dar gloria especial a quien vive en la patria celestial,
los bienaventurados del Cielo se sienten, en la unidad de mi Querer, llamar por aquélla que
quiere felicitarlos y glorificarlos de más; ellos la miran con tanto amor y complacencia, que
extienden su protección toda especial sobre ella. Quien no obra en la unidad de mi Fiat queda
en lo bajo, porque le falta la fuerza para subir a lo alto, sus obras no poseen ni la fuerza
comunicativa, ni la de elevarse, las corrientes de comunicación están cerradas y están vacías
de luz. Si tú supieras qué diferencia hay entre quien obra, incluso el bien, en la unidad de mi
Querer, y quien obra fuera de Él, incluso el bien, aun a costa de tu vida no harías nada, por
mínimo que sea, fuera de mi Voluntad”.
(7) Y después viéndome con amor en lo más íntimo de mi interior ha continuado:
(8) “Hija mía, he venido para ver y visitar las propiedades de mi amor que deposité en tu alma,
y si todo está en orden e íntegro como fue puesto por Mí”.
(9) Y después de haberme observado toda, ha desaparecido.
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