refrigerio del agua fresca, pero como no posee la flor ni la fuente del agua fresca, poco a poco
se desvanecerá el perfume y el bien de la frescura del agua, y se encontrará sin el perfume y
desvanecida la frescura que había gozado; así son los conocimientos cuando se tiene el bien
de conocerlos y no se ponen en práctica. Ahora, aquella alma tenía toda la voluntad de ponerlos
en práctica, tanto que viendo el gran bien que él sentía, quería hacerlos conocer a los demás,
publicándolos. Entonces, mientras que ha estado en la tierra, el cuerpo, más que pared ocultaba
aquella luz, pero apenas el alma ha salido de la cárcel de su cuerpo, se ha encontrado investida
de la luz que poseía, y los tantos gérmenes de felicidad que poseía, efectos de los conocimientos
de mi Divina Voluntad, desarrollándose éstos, ha comenzado a sentir el principio de la vida de
las verdaderas bienaventuranzas, y sumergiéndose en la eterna Luz de su Creador, se encontró
en la Patria Celestial, donde continuará su misión sobre mi Voluntad, asistiendo él a todo desde
el Cielo.
(6) Si tú supieras la gran diferencia que hay de gloria, de belleza, de felicidad, entre quien
muriendo lleva consigo de la tierra la luz con los gérmenes de tantas felicidades, y entre quien
la recibe sólo de su Creador, hay tal distancia, que es mayor que la distancia entre el cielo y la
tierra. ¡Oh! si los mortales supieran el gran bien que adquieren con conocer un verdadero bien,
una verdad, y hacer de ello sangre propia para incorporarla en la propia vida, harían
competencia, olvidarían todo por conocer una verdad y darían la vida para ponerla en práctica”.
(7) Entonces, mientras Jesús decía esto he visto ante mí el alma bendita del padre junto a mi
lecho, investida de luz, suspendida sobre la tierra, que me miraba fijamente sin decirme una
palabra, también yo me sentía muda frente a él y Jesús ha continuado:
(8) “Míralo como está transformado, mi Voluntad es Luz y ha transformado aquella alma en
luz; es bella, le ha dado todas las tintas de la perfecta belleza; es santa y ha quedado santificada;
mi Voluntad posee todas las ciencias, y el alma ha quedado investida de la ciencia divina; no
hay cosa que mi Voluntad no le haya dado. ¡Oh! si todos entendieran qué significa Voluntad
Divina, pondrían todo aparte, no se afanarían de hacer nada más y todo el empeño estaría en
hacer sólo mi Voluntad”.
(9) Después de esto pensaba para mí: “¿Pero por qué Jesús bendito no ha concurrido a hacer
el milagro al Padre Di Francia?” Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(10) “Hija mía, la Reina del Cielo en la Redención no hizo ningún milagro, porque sus
condiciones no le permitían dar la vida a los muertos, la salud a los enfermos, porque siendo
que su Voluntad era la de Dios mismo, lo que quería y hacía su Dios, quería y hacía Ella, no
tenía otra Voluntad para pedir a Dios milagros y curaciones, porque a su voluntad humana no le
dio jamás vida, y para pedir milagros a esta Voluntad Divina debía valerse de la suya, lo que no
quiso hacer, porque hubiera sido descender al orden humano, pero la Soberana Reina no quiso
dar jamás un paso fuera del orden divino, y quien está en él, debe querer y hacer lo que hace
su Creador, mucho más pues con la vida y luz de esta Divina Voluntad, veía que era lo mejor,
lo más perfecto, lo más santo aun para las criaturas, lo que quería y hacía su Creador. Por
tanto, ¿cómo podía descender de la altura del orden divino? Y por eso hizo sólo el gran milagro
que encerraba todos los milagros, la Redención, querida por la misma Voluntad de la que era
animada, que llevó el bien universal a quien quiera que lo desee. La gran Madre Celestial,
mientras en vida no hizo ningún milagro aparente, ni de curaciones, ni de resucitar a los muertos,
hacía y hace milagros todos los momentos, todas las horas y todos los días, porque conforme
las almas se disponen, se arrepienten, dando Ella misma las disposiciones para el
arrepentimiento, biloca a su Jesús, el fruto de su seno, y todo entero lo da a cada uno como
confirmación de su gran milagro que Dios quiso que hiciera esta Celestial Criatura. Los milagros
que Dios mismo quiere que hagan sin mezcla de voluntad humana, son milagros perdurables,
porque parten de la fuente divina que jamás se agota, y basta quererlos para recibirlos.
(11) Ahora tus condiciones se dan la mano con la inigualable Reina del Cielo, debiendo tú
formar el reino del Fiat Supremo no debes querer sino lo que quiere y hace mi Divina Voluntad,