(2) “Hija mía, siento en ti mi gloria, mi amor, mi Vida, mis obras; mi Voluntad todo lo concentra
en ti, no sólo eso, sino que mientras tú trabajas, mi Querer te lleva al sol y trabajas junto con su
luz, así que tus movimientos corren en los rayos solares y conforme se difunde la luz, tú difundes
la gloria, el amor a tu Creador. Cómo es bella nuestra hija, encontrarla trabajando en todas mis
obras para darme el amor, la gloria que cada obra mía contiene, y como mi Voluntad posee la
virtud bilocativa, también te biloca a ti para poderte encontrar en el mar, en el aire, en las
estrellas, dondequiera, para amarte y ser amado y glorificado”.
(3) Después de esto me sentía como absorbida en el Fiat Supremo y pensaba entre mí en los
grandes bienes que puede hacer la Suprema Voluntad en nuestra alma, y mi siempre amable
Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, cada acto que hace mi Voluntad unida con el alma forma una Vida Divina, porque
siendo Ella Divina no puede hacer menos que formar Vidas Divinas en sus actos, de modo que
donde Ella reina, en cuanto el alma obra, habla, piensa, late, etc., mi Querer Divino hace correr
su obra, su palabra, su pensamiento y latido en el de la criatura y ahí forma primero su acto, su
palabra, y después da el parto de su Vida Divina. Así que en todo lo que el alma hace, hace
salir de Sí tantas Vidas Divinas, de modo que llena Cielo y tierra de tantas imágenes de Vidas
Divinas, ella se vuelve la reproductora, la bilocadora de la Vida Divina. Mi Voluntad no es menos
potente en el alma donde reina con la plenitud de su dominio, que lo que es en su seno de la
Tres Divinas Personas, y por eso poseyendo la virtud bilocativa no sólo forma en el alma cuantas
Vidas Divinas quiere, sino que forma en ella su cielo, su sol, los mares de amor, los prados
floridos, y hace que el alma diga a su Dios: ‘Cielo me has dado y cielo te doy, sol me has dado
y sol te doy, mares y prados floridos me has dado y mares y prados floridos te doy, todo lo que
has hecho para mí en la Creación y Redención tu Voluntad lo repite en mí, de modo que todo te
puedo dar, como todo me has dado’. ¡Oh! potencia de mi Voluntad, ¿qué cosa no puede hacer
en el alma donde Ella reina? Por eso al alma donde Ella reina se deleita en ponerla a la par con
Nosotros, mucho más que sabe que esta es nuestra Voluntad, el querer a la criatura semejante
a Nosotros, a nuestra imagen, y Ella, nuestra fiel ejecutora así la hace, y Nosotros llamamos a
esta criatura donde reina nuestro Fiat Supremo, nuestra gloria, nuestro amor, nuestra Vida, sólo
con nuestro Querer el alma puede llegar a tanto, sin Él hay gran distancia entre Creador y
criatura, por eso amo tanto que el Querer Divino reine en la criatura, para dar amplio campo de
acción a nuestra Voluntad de bilocar nuestras obras, nuestra Vida, y de elevar a la criatura a la
finalidad perfecta para la cual fue creada. La criatura salió de nuestro Querer, es justicia que
camine en los pasos de nuestra Voluntad y que regrese a su Creador sobre aquel mismo camino
por donde salió, toda bella y enriquecida con los prodigios de nuestro eterno Fiat”.
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21-27
Mayo 26, 1927
Cómo Dios en la Creación formó muchas estancias para habitar en
ellas, para hacerse encontrar siempre por el hombre para darle sus
cualidades. Dudas, Jesús las resuelve. Cómo lo que para
la criatura es difícil, para Dios es fácil. Lamentos
de Luisa, Jesús la conforta.
(1) Mi estado de abandono en el Fiat Divino continúa, y después de haberlo seguido en sus
actos en la Creación, estaba pensando cómo reordenar de nuevo ante la Majestad Suprema
todas las relaciones entre Creador y criatura, que la ingratitud humana había despedazado, y mi
adorado Jesús saliendo de mi interior me ha dicho: