pueden llamar nada en comparación de éste; mucho más que en Mí era naturaleza el poder dar
la vida haciéndolos resucitar, el dar la vista a los ciegos, la lengua a los mudos, y todo lo demás
de milagroso que hice, porque en Mí era naturaleza el poder dar cuantos bienes quería, a lo más
era milagro para quien los recibía, pero para Mí el gran milagro fue restringir en Mí a mi Divinidad,
la inmensidad de mi Voluntad, su luz interminable, su belleza y santidad inalcanzables. Éste fue
el prodigio de los prodigios que sólo un Dios podía hacer, por eso por cuanto pueda dar a una
criatura, le daría siempre poco puesto en comparación a si le hago el gran don de mi Voluntad,
en ella se verán nuevos cielos, soles más brillantes, cosas inauditas, sorpresas nunca vistas.
Cielos y tierra tiemblan y se arrodillan ante un alma que posee el gran don de mi Voluntad, y con
razón, porque ven salir de ella la virtud y fuerza vivificadora y creadora que las conserva en la
nueva vida creada por Dios. ¡Oh! potencia de mi Voluntad, si te conocieran cuántos
ambicionarían tu gran don y darían la vida para tenerte”.
(3) Después de esto seguía mis actos en la Voluntad Divina, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, quien vive en mi Voluntad tiene en sí misma esta Divina Voluntad dominante y
regente, el alma es poseedora, la tiene en su poder y mientras ella posee el Divino Querer, tiene
en su poder su fuerza, su santidad, su luz, sus bienes; el Divino Querer posee al alma y
teniéndola en su poder, las debilidades humanas, las pasiones, las miserias y la voluntad
humana están bajo la potencia irremovible y santidad de la Suprema Voluntad, por tanto delante
a esta potencia se sienten perder la vida, así que la debilidad se siente vencida por la fuerza
irresistible del Fiat Divino, las tinieblas se sienten vencer por la luz, las miserias por sus riquezas
infinitas, las pasiones por sus virtudes, la voluntad humana por la Divina. ¡Qué diferencia entre
quien vive en mi Querer y entre quien sólo hace mi Voluntad! La primera la posee y la tiene a
su disposición, la segunda está sometida a Ella, y según sus disposiciones la recibe, y del
poseerla al recibirla hay una distancia como del cielo a la tierra, como entre quien posee
inmensas riquezas y entre quien día a día recibe lo que le es de absoluta necesidad. Por eso
quien hace mi Voluntad y no vive en Ella está obligado a sentir la debilidad, las pasiones y todos
los harapos y miserias que son el ajuar de la voluntad humana. Tal fue el estado de Adán antes
de sustraerse de la Divina Voluntad, Ella le fue dada por su Creador como el don más grande,
porque contenía todos los bienes en uno; él la poseía, la dominaba y se hacía regidor de esta
Voluntad Divina, porque Dios mismo le había dado el derecho de dominarla, por lo tanto era
dueño de la fuerza, de la luz, de la santidad, de la felicidad de este eterno Fiat. En cambio
cuando se sustrajo de Ella, perdió la posesión y el dominio y se redujo a recibir, no a poseer
como cosa propia los efectos de mi Voluntad, según sus disposiciones, y quien se encuentra en
condición de recibir es siempre pobre, jamás es rico, porque el rico posee, no recibe, y está en
condición de poder dar a los demás parte de sus bienes”.
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21-23
Mayo 12, 1927
Así cómo Nuestro Señor hizo más con formar la Redención que si
nos hubiese liberado de todos los castigos, así es para quien debe
formar el Reino del Fiat Divino. Cómo una potencia impide morir a
Luisa. Cómo llama a las almas a formar las leyes, a regir al mundo.
(1) Me sentía oprimida no sólo por la privación de mi dulce Jesús, sino también por las
continuas amenazas de graves castigos, de próximas guerras y revoluciones con modos
infernales, de hacer horrorizar. ¡Oh Dios! qué pena, estar obligada por una potencia suprema a
ver estos males, la ceguera de los jefes de las naciones que quieren la destrucción de los
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