cielo y las nubes, así que el cielo no pierde jamás su belleza, el adorno de las estrellas, su color
azul por causa de las nubes, es intangible a todo, si algún cambio hay es en la baja tierra, es el
ojo humano que en vez de ver el cielo ve nubes y el aire oscurecido. Tal es el alma que hace
mi Voluntad, es más que cielo, mi Voluntad se extiende en el alma más que cielo azul cubierto
de estrellas, y firme e irremovible se está en su puesto, reinante y dominando todo con tal
majestad, de volver aun los más pequeños actos de la criatura, en virtud de su luz, en más que
estrellas y sol brillantísimos. Así que las penas, mis privaciones, son como nubes formadas en
lo bajo de la naturaleza humana, a la cual parece que la oscurecen, pero el cielo de mi Voluntad
queda intangible, y su sol que en él resplandece arroja más fuerte sus rayos ardientes, tanto que
tú te sientes como ofuscada, pero todo es superficial y en lo bajo de tu naturaleza humana, pero
en tu alma el cielo del Fiat Divino no sufre ningún cambio, ¿quién puede tocar mi Voluntad?
Nadie. Ella es irremovible e inquebrantable, y donde Ella reina forma su morada de luz, de paz
y de inmutabilidad. Por eso no temas, basta un pequeño vientecillo para poner en fuga las nubes
que invisten tu naturaleza humana y quitar la oscuridad que aparentemente ocupa tu alma”.
(3) Y yo: “Mi Jesús, cómo has cambiado, parece que ni aun de tu Divino Querer quieres
decirme más nada”. Y Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, mi Voluntad no se agota jamás, si no te hablo Yo de Ella, te hablarán todas las
cosas creadas, hasta las piedras se cambiarán en voces para hablarte, el cielo, el sol, el mar,
en suma, toda la Creación tiene mucho que decir sobre mi eterno Querer, porque como todas
las cosas están llenas de su Vida, todas tienen qué decir de la Vida de mi Voluntad que ellas
poseen. Por eso, un poco de atención que pongas a una cosa que mires, o a una cosa que
toques, oirás nuevas lecciones sobre mi Voluntad”.
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Cómo la Divina Voluntad es inmensa y todo lo
que hace lleva la marca de la inmensidad.
21-22
Mayo 8, 1927
(1) En las privaciones de mi dulce Jesús, si bien siento su duro martirio, me abandono en los
brazos del Supremo Querer como su pequeña hija que crece sobre sus rodillas, pegada a su
pecho para vivir de su Vida y a su semejanza; y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me
ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad es inmensa y todo lo que puede hacer salir de dentro de Ella lleva
la marca de su inmensidad, una sola palabra suya hizo salir la inmensidad del cielo con todas
las estrellas, con una palabra suya sacó al sol con la inmensidad de su luz y así de tantas otras
cosas; ahora, para hacer salir esta inmensidad de luz y de cielo, debí primero crear el espacio
donde poder poner esta inmensidad de luz y de cielo. Cuando mi Voluntad quiere hablar,
primero ve si hay espacio donde poner el gran don de su palabra, que puede ser otro cielo, un
sol, un mar aun más grande. He aquí por que muchas veces mi Voluntad calla, porque falta el
espacio en las criaturas donde poner el gran don de la inmensidad de su palabra, y para poder
hablar primero biloca su Voluntad y después habla y pone en Ella misma sus dones inmensos.
Fue esta la razón por la que al crear al hombre le dimos el don más grande, la heredad más
preciosa, la más rica, le dimos nuestra Voluntad como depositaria en él para poderle decir las
sorpresas de nuestros dones inmensos de la palabra de nuestro Fiat, pero como nos rechazó
nuestra Voluntad bilocada, no encontramos más el espacio para poder depositar en él el gran
don de nuestra palabra creadora, y por eso quedó pobre y con todas las miserias de su voluntad
humana. Mira, también de todo lo que se desarrolló en mi Humanidad, el más grande milagro
fue el restringir toda la inmensidad de mi Voluntad Divina en Ella, los milagros que Yo hice se
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