Sucede como cuando se va a un prado florido o a un jardín donde hay árboles cargados de
preciosos frutos, si sólo se ve la flor y no se coge, no se recibirá el gusto y la vida del perfume
de la flor; si se mira el fruto y no se toma del árbol para comerlo, no se gustará ni se recibirá la
vida del fruto. Así es de toda la Creación, el hombre la mira, pero no recibe la vida de amor
puesta por Dios en todas las cosas creadas, porque el hombre no pone su voluntad ni abre su
corazón para recibir este desahogo de amor continuado de su Creador; pero a pesar de esto
nuestro desahogo de amor no se detiene, nuestro aliento regenerador está siempre en acto y
en movimiento y esperamos el Reino de nuestro Fiat Divino para hacer que este nuestro amor,
moviéndose descienda en medio de las criaturas y les dé esta nuestra Vida Divina, que
recibiéndola, formarán las criaturas su desahogo de amor para darlo a Aquél de quien lo reciben.
Por esto hija mía, toda la Creación está concentrada en ti, Yo te veo desde el cielo estrellado y
te mando este desahogo de amor; te miro desde el sol y dándote el aliento te mando mi Vida
Divina; te miro desde el mar y en sus olas espumantes e impetuosas te envío mi amor, porque
estando contenido en ellas lo descargo con impetuosidad como mar sobre ti; te miro desde el
viento y te vierto mi amor imperante, purificante y enfervorizante; te miro desde los montes y te
mando el desahogo de mi amor firme e irremovible, no hay punto o cosa creada desde donde
no te mire para derramar amor en ti, porque estando mi Querer en ti, desde todos los lugares
me atraes a mirarte, porque Él ensancha tu capacidad para recibir este mi desahogo de amor
continuado. Donde reina mi Voluntad Divina todo puedo dar, todo puedo concentrar y viene
formada la competencia entre Creador y criatura, Yo en dar y ella en recibir, doy y me da, me
da y doy con modos más sobreabundantes. Por eso te quiero siempre en mi Querer, para poder
estar siempre en competencia, tú Conmigo y Yo contigo”.
+ + + +
21-20
Abril 30, 1927
Gloria de la unidad de la Voluntad Divina, y cómo el obrar en Ella es
siempre modo divino. Trabajos y sacrificios que hace Jesús en
en el alma para formar el Reino del Fiat.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Divina Voluntad en
todas las cosas creadas, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, una fue mi Voluntad que salió en la Creación, pero se esparció y se multiplicó
en cada cosa creada, y el alma que gira en la Creación para seguir sus actos y abrazarlos todos
juntos, recoge la Voluntad Divina esparcida en todas las cosas y la hace una y me da la gloria
de la unidad de Ella, y después esparciéndola de nuevo en todas las cosas creadas, me da la
gloria de mi Voluntad Divina multiplicada y bilocada en tantas cosas. Gran cosa hija mía, que la
pequeñez de la criatura reúna toda junta ésta mi Voluntad bilocada y multiplicada en tantas
cosas para decirme: ‘Una es la gloria, el honor, el amor que quiero darte, porque el acto único
contiene todo, es perfecto y digno sólo de Ti; una fue la Voluntad que salió de Ti y una te la
quiero llevar.’ Y después, haciendo uso de sus estratagemas amorosas la esparce de nuevo y
me da la gloria del Fiat Supremo multiplicado y bilocado en todas las cosas, y Yo todo le dejo
hacer y me deleito y gozo de sus estratagemas amorosas, porque estando en mi Querer está
en mi casa y no puede hacer otra cosa sino lo que pertenece a la Familia Celestial; su hacer es
siempre modo de hacer divino, que es lo único que me puede agradar y darme amor y gloria
perfectos”.