como fue creada. En el principio de la creación del hombre no había distancia entre Yo y él,
todo era familiaridad, no apenas me llamaba y Yo estaba con él, lo amaba como hijo y como por
hijo Yo me sentía tan atraído hacia él, que no podía hacer menos que ir a entretenerme
frecuentemente con él. Yo contigo estoy renovando el principio de la Creación, por eso sé atenta
a recibir un bien tan grande”.
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21-19
Abril 24, 1927
Trastorno general para reordenar el Reino del Fiat. Desahogo de amor
divino en la Creación y cómo éste aún permanece. Cómo estaba
concentrada en el alma toda la Creación.
(1) Me sentía amargada por la privación de mi dulce Jesús, y mientras suspiraba por su
regreso ha salido de dentro de mi interior, pero tan afligido que daba piedad y yo le he dicho:
“Pero dime, ¿qué tienes que estás tan afligido?” Y Jesús:
(2) “¡Ah! hija mía, deben suceder cosas graves; para reordenar un reino, una casa, primero
sucede un trastorno general y muchas cosas perecen, algunos pierden, otros ganan, en suma
sucede un trastorno, un fatigarse de más y muchas cosas se sufren para reordenar, renovar y
dar la nueva forma al reino, o bien a la casa. Se sufre más y se trabaja de más si se debe
destruir para edificar, que si se debiese sólo edificar. Así sucederá para reedificar el Reino de
mi Voluntad, cuántas innovaciones se necesitan hacer; es necesario trastornar todo, abatir y
destruir seres humanos, trastornar la tierra, el mar, el aire, el viento, el agua, el fuego, a fin de
que todos se pongan a trabajar para renovar la faz de la tierra, para poder llevar el orden del
nuevo Reino de mi Voluntad Divina en medio de las criaturas. Por eso muchas cosas graves
sucederán, y Yo al verlas, si veo el trastorno me siento afligido, y si miro más allá, al ver el orden
y mi nuevo Reino reedificado, paso de una profunda tristeza a una alegría tan grande que tú no
puedes comprender. He aquí la causa por la que ahora me ves triste y ahora con la alegría de
mi Patria Celestial”.
(3) Yo me sentía triste por este trastorno que Jesús me había dicho, las cosas graves eran
terroríficas, se veían tumultos, revoluciones y guerras en muchas partes. ¡Oh! cómo gemía mi
pobre corazón, y Jesús para consolarme me ha tomado entre sus brazos, me ha estrechado
fuerte a su corazón santísimo y me ha dicho:
(4) Hija mía, miremos más allá para consolarnos, Yo quiero hacer regresar las cosas como al
principio de la Creación, en que no fue otra cosa que un desahogo de amor, y éste perdura aún,
porque lo que Nosotros hacemos una vez lo hacemos siempre, jamás es interrumpido, en
Nosotros no entra nunca el cansancio de repetir un acto, lo que hacemos una vez nos gusta
hacerlo siempre; éste es el obrar divino, el hacer un acto que dura siglos y siglos y aun toda la
eternidad. Así que nuestro desahogo de amor, nuestro aliento se desprende continuamente de
nuestro seno divino y corre para dar el aliento a las generaciones de las criaturas. Entonces
nuestro desahogo de amor, moviéndose en toda la Creación inviste cielo y tierra, sol y mar,
viento y agua, y corre hacia las criaturas; si esto no fuese el cielo se estrecharía, las estrellas se
perderían, el sol se empobrecería de luz, el agua vendría a faltar, la tierra no produciría ni plantas
ni frutos, porque faltando la vida de nuestro amor moviéndose en todas las cosas, éstas se
retirarían en nuestra fuente de donde salieron, y si viniese a faltar nuestro aliento, la generación
de las criaturas terminaría, porque ellas no son otra cosa que chispas que envía nuestro aliento
para fecundar la creciente generación. Ahora, las criaturas toman lo que es materia en las cosas
creadas y dejan la vida del amor, que moviéndose en todo queda suspendida sin poderse dar.