sufrir el frío, la pobreza extrema, el hedor del estiércol que había en el establo, y viendo dos
animales cerca de Mí, tenía el dolor de que el querer humano había convertido casi en bestia
nuestra obra más bella, nuestro amado joyel, nuestra amada imagen cual era el pobre hombre.
No hubo pena que Yo sufrí que no tuviera su principio en la voluntad humana, y Yo me sujetaba
a todo para rehabilitarla de nuevo en el Reino del Fiat Supremo; hasta en mi Pasión quise sufrir
el ser despojado en la flagelación y desnudado en la cruz, estirado en modo horrible, tanto que
se podían contar mis huesos, entre confusiones, abandonos y amarguras indecibles. Todo esto
no era otra cosa que el desahogo del querer humano que lo había despojado de todos los bienes
y con su aliento venenoso lo había cubierto de confusión y de oprobios hasta transformarlo en
forma horrible y a volverlo objeto de escarnio ante sus enemigos. Hija, si quieres conocer todos
los males que ha hecho la voluntad humana, estudia bien mi Vida, numera una por una mis
penas y leerás los caracteres negros de la historia maléfica de la voluntad humana, sentirás
tanto horror al leerla, que te contentarás con morir antes que hacer entrar en ti una sola sílaba
de ella”.
(3) Después de esto Jesús ha hecho silencio, estaba todo taciturno, pensativo y afligido;
miraba en torno y a lo lejos como si quisiera indagar las disposiciones de las criaturas y no
viéndolas dispuestas continuaba su profundo silencio; por ello he debido pasar varios días de
privación como si Él no viviera en mí. Después, como sol que surge he comenzado a sentir que
se movía en mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, cuando Yo hablo sale de Mí una Vida, el don más grande, y debo ver si hay
disposición por parte de las criaturas para poner en ellas esta Vida, y no viéndola estoy obligado
a callar, porque no hay lugar donde poner este gran don. He aquí la causa por la que muchas
veces no hablo, porque lo que se refiere al Fiat Divino no es sólo para ti sola, sino que servirá
a las otras criaturas, a lo más forma su capital en ti para transmitirlo para bien de las demás,
entonces mientras hago silencio tú ruega que sea conocido el Reino de mi Voluntad y sufre
porque te ves privada de Mí, tu vida; vivir sin vida es el más grande martirio, estas penas y estas
oraciones maduran el don, y mientras me hacen abrir la boca para hacer salir la nueva Vida que
concierne a mi Voluntad, disponen a las criaturas a recibirla. Estas penas son más que rayos
de sol que maduran los campos, las frutas, las flores, por eso todo es necesario: El silencio, las
penas, las oraciones, para el decoro de las manifestaciones de mi Voluntad”.
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21-16
Abril 16, 1927
Cómo Nuestro Señor hizo el depósito de su Vida Sacramental en el
corazón de la Santísima Virgen. El gran bien que puede hacer una vida
animada por la Divina Voluntad. Cómo la Virgen Santísima, en sus
dolores, encontraba el secreto de la fuerza en la Voluntad Divina.
(1) Estaba haciendo la hora cuando Jesús instituyó la Santísima Eucaristía, y moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando hago un acto, primero veo si hay al menos una criatura donde poner el
depósito de mi acto, a fin de que tome el bien que hago, lo tenga custodiado y bien defendido.
Ahora, cuando instituí el Santísimo Sacramento busqué a esta criatura y mi Reina Mamá se
ofreció a recibir este acto mío y el depósito de este gran don diciéndome: ‘Hijo mío, si te ofrecí
mi seno y todo mi Ser en tu Concepción para tenerte custodiado y defendido, ahora te ofrezco
mi corazón materno para recibir este gran depósito, y dispongo en orden de batalla en torno a
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