ciudad llegan de todas partes provisiones de todo tipo, así que es la más rica, provista de todo
y por medio de las comunicaciones es la más conocida del Cielo y de la tierra, todo a ella afluye
y es la más amada. Todo lo contrario para quien no posee mi Voluntad: Vive en escasez, sufre
hambre, apenas las migajas le son concedidas por piedad, frecuentemente es saqueada por los
enemigos, sufre la oscuridad y vive en la más escuálida miseria”.Reino
(7) Después de esto, sintiéndome oprimida por la privación de mi dulce Jesús, con el agregado
de otras penas mías, estaba ofreciendo todo en el adorable Querer y para obtener el triunfo de
su Reino. Ahora, mientras esto hacía he mirado el cielo tapizado de nubes blancas y brillantes
y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(8) “Hija mía, mira qué bellas son esas nubes, cómo tapizan el cielo y forman un bello
ornamento a la bóveda azul, ¿pero quién ha sido el que ha cambiado la oscuridad y ha hecho
huir de dentro de aquellas nubes las tinieblas, las sombras negras y las ha transformado en
blancas y refulgentes nubes? El sol, invistiéndolas con su luz les ha hecho perder la oscuridad
y las ha transformado en nubes de luz. Así que son nubes, pero ya no nubes que dan tinieblas
y oscurecen la tierra, sino nubes que dan luz, y mientras que antes que las invistiera el sol
parecían que hacían afrenta con su oscuridad, quitándole lo bello de su azul, ahora le hacen
honor y le forman un bello ornamento. Ahora hija mía, las penas, las mortificaciones, mis
privaciones, las circunstancias dolorosas, son como nubes para el alma, que dan tinieblas, pero
si el alma hace correr todo en mi Voluntad, Ésta, más que sol las inviste y las convierte en
fulgidísimas nubes de luz, de modo que forman el más bello ornamento en el cielo del alma. En
mi Voluntad todas las cosas pierden la parte oscura que oprime y parece que hace afrenta a la
pobre criatura, y todo sirve para darle luz y adornarla con refulgente belleza y Yo voy repitiendo
a todo el Cielo: ‘Miren cuán bella es la hija de mi Voluntad, adornada por estas nubes blancas
y fúlgidas; ella se nutre de luz y mi Querer invistiéndola con su luz la convierte en esplendidísima
luz”.
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21-15
Abril 14, 1927
Cómo Nuestro Señor vino a la tierra a sufrir todos los males que había
hecho la voluntad humana. Cómo la palabra de Jesús es vida.
(1) Estaba pensando en la Divina Voluntad y el mal del querer humano, y mi amado Jesús
todo afligido me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que Yo sufrí en mi Humanidad no fue otra cosa que todo el mal que había
producido la voluntad humana a la pobre criatura. Ella formó la prisión, le quitó la libertad de
poder espaciarse en su Dios, en los cielos, donde quisiera, la volvió incapaz de hacer el bien, le
quitó la luz y la circundó de densas tinieblas. Yo vine sobre la tierra y me encerré en la prisión
del seno de mi querida Mamá, y si bien era santa aquella prisión, pero no se puede negar que
era la más estrecha y oscura prisión que pudiera existir en el mundo, tanto, que no podía
extender ni una mano, ni un pie, ni me era concedido dar ni un paso, ni había espacio para poder
abrir los ojos. Todo esto había hecho la voluntad humana a las criaturas, y Yo desde el principio
de mi concepción vine a sufrir la pena para abatir la prisión de la voluntad humana y restituirle
lo que había perdido. Quise nacer en un establo y sufrir la pobreza más extrema; más que
establo había formado el querer humano a las pobres criaturas, mientras que las pasiones
habían formado el estiércol en sus almas y soplando más que viento habían quedado ateridas
por un frío intenso, hasta influir sobre la naturaleza y quitarle no sólo la felicidad terrenal, sino le
hicieron probar el hambre y la pobreza no sólo del alma, sino también la del cuerpo, y Yo quise
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