encarnizadas, civiles y contra los católicos; se veían todas las razas combatiendo y todos en
acto de prepararse a otras guerras, y Jesús todo afligido me ha dicho:
(4) “Hija mía, tú no sabes cómo mi ardiente corazón quiere correr con el amor hacia las
criaturas, y mientras corre lo rechazan, pero corren junto a Mí con las ofensas más brutales y
con los fingimientos más horrendos. Por tanto al ver mi amor perseguido, sale mi justicia en
campo y defiende a mi amor y con flagelos golpea a aquellos que me persiguen y descubre los
fingimientos que hacen no sólo Conmigo, sino que se hacen entre ellas las naciones, porque
peleándose hacen conocer que en vez de amarse se odian encarnizadamente. Este siglo se
puede llamar el siglo de los más horribles fingimientos, y esto en toda clase de personas, y por
eso nunca se ponen de acuerdo entre ellas, y mientras aparentemente parece que se quieren
poner de acuerdo, en realidad van maquinando nuevas guerras. El fingimiento no trae jamás
verdadero bien, ni en el orden civil ni en el religioso, a lo más alguna sombra de bien que huye.
He aquí por qué la tan decantada paz se queda en palabras, no en hechos, la convierten en
preparativos de guerra. Como ya tú ves muchas razas se han unido para combatir, unas por un
pretexto y otras por otro, otras se unirán, pero Yo me serviré de las uniones de estas razas,
porque para que venga el Reino de mi Divina Voluntad es necesario que venga la unión de todas
las razas por medio de otra guerra mucho más extensa que esta última, en la cual Italia había
estado comprometida financieramente. Con la unión de estas razas los pueblos se conocerán
y después de la guerra será más fácil la difusión del Reino de mi Voluntad. Por eso ten paciencia
en soportar mi privación, es el vacío que quiere formar mi justicia para defender mi amor
perseguido. Tú reza y ofrece todo para que el Reino de mi Fiat venga pronto”.
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21-12
Abril 3, 1927
Efectos de un amor libre que ama, y efectos de un
amor forzado. Cómo en la Divina Voluntad los actos son
hechos con plenitud, completos y exuberantes.
(1) Mientras estaba toda afligida por su privación y casi petrificada por el dolor de verme como
olvidada por mi amado Jesús, ha salido de dentro de mi interior y apoyando sus manos sobre
mis hombros ponía su cabeza sobre mi pecho, y respiraba fuerte diciendo: “Todos esperan tus
actos”. Y mientras respiraba atraía en Sí todos mis actos hechos en su Divino Querer, y ha
agregado:
(2) “Hija mía, los actos hechos en mi Querer son actos míos y por eso he venido a tomarlos
con mi respiro mientras respiraba sobre tu pecho, porque todos estos actos tuyos, siendo actos
míos, los esperan todos y Yo iré a difundirlos en toda la Creación para poder recibir en todo el
universo el honor de un acto libre de criatura. Esta voluntad de criatura, libremente, no forzada,
viene en la mía y obra, y Yo recibo el honor de una voluntad libre que es el honor más grande
para Mí, que me es conveniente como Dios. Una voluntad libre que me ama y que
voluntariamente se anula para hacer la mía y obrar en Ella, es el gran portento de la Creación,
por el cual fueron creadas todas las cosas, porque debían servir a esta voluntad libre, no forzada,
para amarme, y ella, teniendo dominio sobre todas y gozando de toda la Creación, debía servir
como de voluntad a todas las cosas creadas, pues ellas no tienen voluntad y la criatura debía
servir como de voluntad a ellas para dar en cada cosa creada su voluntad y su amor libre hacia
su Creador. Y sólo en mi Voluntad la humana puede difundirse a todo para dar este honor tan
grande a su Creador. Hija mía, una voluntad que no me ama libremente, sino forzada, dice
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