desertores, a tantos que no pertenecían al Reino del Fiat Divino, y por cuantas criaturas debían
venir a la luz y no debían vivir en nuestro Reino y hacerse dominar por nuestra Voluntad, tantos
puestos perdía sobre la tierra. Sucedió como en una familia que en vez de que mande y domine
el padre, mandan y dominan todos los hijos, los cuales ni siquiera están de acuerdo entre ellos,
quién manda una cosa y quién otra; ¿cuál es el dolor de este pobre padre al verse quitado el
dominio por los hijos y ver la confusión y el desorden de esta familia? Mucho más doloroso fue
para mi Fiat Supremo que la obra de sus mismas manos creadoras le quitaba el dominio, y
haciendo su voluntad se puso en contra de la mía quitándole el derecho de reinar. Hija mía, el
no hacer mi Voluntad es el mal que encierra a todos los males, es el desplome de todos los
bienes, es destrucción de la felicidad, del orden, de la paz, es la gran pérdida de mi Reino divino”.
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21-11
Marzo 31, 1927
Cómo el alma que vive en el Querer Divino es su triunfo.
Amenazas de guerras. Unión de todas las razas.
(1) Me sentía toda sumergida y abandonada en el Querer Divino y mientras seguía mis actos
en Él, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, el alma que vive en mi Voluntad Divina es el triunfo de Ella, en cuanto el alma
hace sus actos en mi Voluntad, hace salir de Ella su virtud bilocadora, que aleteando en toda la
Creación distiende su Vida Divina. Así que el alma que vive en mi Voluntad me da la ocasión
de bilocar mi Vida por cuantos actos hace en Ella, y por eso no sólo es el triunfo de mi Querer,
sino que recibe más honor de esta alma que obra en Él que de toda la Creación, porque en cada
cosa creada, puso Dios al crearlas, dónde la sombra de su luz, dónde las notas de su amor, en
alguna otra la imagen de su potencia, en otras las flores de su belleza, así que cada cosa creada
tiene una cosa que pertenece a su Creador. En cambio en el alma que vive en el Fiat Divino se
pone todo Sí mismo, concentra todo su Ser y bilocándose en ella llena toda la Creación con los
actos que hace el alma en su Voluntad para recibir de ella amor, gloria, adoración por cada cosa
que salió de nuestras manos creadoras. Por eso quien vive en Ella se pone en relación con
todas las cosas creadas, y tomando a pecho el honor de su Creador, en esas mismas relaciones
que recibe, por cada cosa creada, desde la más pequeña a la más grande, envía la
correspondencia de las relaciones de todo lo que ha hecho su Creador, y por eso todas las
comunicaciones están abiertas entre el alma y Dios, la criatura entra en el orden divino y goza
la perfecta armonía con el Ser Supremo, y es por esto el verdadero triunfo de mi Voluntad, en
cambio quien no vive en Ella vive con la voluntad humana, y por eso todas las comunicaciones
están cerradas con el Ser Supremo, todo es desorden y desarmonía, sus relaciones son con
sus pasiones y en las pasiones genera sus actos, nada le interesan las noticias de su Creador,
se arrastra por la tierra más que serpiente y vive en el desorden de las cosas humanas, por eso
el alma que vive con su querer humano es el deshonor del mío y la derrota del Fiat Divino en la
obra de la Creación. ¡Qué dolor hija mía! Qué dolor que el querer humano quiere derrotar al
Querer de su Creador, que tanto la ama y que quiere, en su triunfo, el triunfo de la misma
criatura”.
(3) Después me lamentaba con Jesús de sus privaciones, cómo ahora, quizá más que nunca,
me hace sufrir más largamente su lejanía, sin embargo me dice que me ama mucho, quién sabe
si no terminará con dejarme del todo. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido
en mi interior rodeándome de luz, me hacía ver en aquella luz guerras y revoluciones