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Marzo 19, 1927
Cómo quien no cumple su misión en la tierra la cumplirá en el Cielo.
Cómo la misión del Fiat será larguísima. Orden de la Sabiduría Infinita.
(1) Estaba preocupada por la salud del reverendo padre Di Francia, las cartas que me habían
llegado de él eran casi alarmantes, pensaba en la suerte de mis escritos que tanto interés había
tenido de llevárselos todos, ¿a dónde irían a parar si Nuestro Señor se lo lleva consigo a la patria
celestial? Y además, su misión para la publicación de los conocimientos sobre el Fiat quedaría
sin fruto, porque se puede decir que nada ha hecho aún, a lo más se puede decir el inicio, la
voluntad que tiene de hacer la publicación, pero para hacer salir una obra tan extensa, ¿quién
sabe cuánto tiempo se necesite? Y en cómo para el padre, si en el bello principio Jesús se lo
lleva, será una misión sin fruto, y así será también para mí si fuera afortunada de irme a mi
Patria, ¿cuál será el fruto de mi misión, de haberme sacrificado tanto, de estarme las noches
enteras escribiendo? Y también los tantos intereses de Jesús quedarían sin fruto, porque un
bien, lo ha dicho Él mismo, sólo lleva su fruto cuando es conocido, entonces, si no serán
conocidos, quedarán como frutos escondidos, sin que ninguno reciba el bien que contienen.
Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien ha tenido una misión y apenas la ha iniciado, o bien no la ha desarrollado
del todo, y en lo mejor me lo llevo al Cielo, continuará desde allá arriba su misión, porque llevará
en el fondo de su alma el depósito del bien, de los conocimientos que ha adquirido en vida y en
el Cielo los comprenderá con más claridad, y comprendiendo el gran bien de estos
conocimientos del Fiat Supremo, rogará él y hará rogar a todo el Cielo para que se conozcan en
la tierra, y conseguirá luz más clara a quien deberá encargarse. Mucho más que cada
conocimiento sobre mi Voluntad le dará una gloria de más, una felicidad mayor, y a medida que
se conozcan en la tierra será duplicado en la gloria y en la felicidad, porque será cumplimiento
de su misión que tenía en su voluntad hacer, y es justo que a medida que se desarrolle en la
tierra reciba el fruto de su misión, por eso le decía que lo hiciera pronto, lo urgía tanto a que no
perdiera el tiempo, porque Yo quería que no sólo tuviera el inicio de su misión, sino que se
adentrara en gran parte en la publicación de los conocimientos del eterno Fiat, a fin de que no
hiciera todo desde el Cielo. En cambio, quien cumple su misión en la tierra puede decir: ‘Mi
misión ha terminado.’ Pero quien no la ha cumplido la debe continuar desde el Cielo. Para ti,
tú misión es larguísima, no podrás cumplirla en la tierra, hasta en tanto que todos los
conocimientos no sean conocidos y el Reino de mi Voluntad no sea establecido sobre la tierra,
tu misión jamás podrá decirse terminada, en el Cielo tendrás mucho qué hacer, mi Voluntad que
te ha tenido en la tierra ocupada para su Reino, no te dejará sin trabajar junto con Ella en el
Cielo, te tendrá siempre en su compañía. Así que no harás otra cosa que descender y subir del
Cielo a la tierra para ayudar y establecer con decoro, honor y gloria mi Reino. Esto te será de
gran complacencia, felicidad y suma gloria, al ver tu pequeñez, que unida con mi Querer ha
transportado el Cielo a la tierra y la tierra al Cielo, contento mayor no podrías recibir, mucho más
porque verás la gloria de tu Creador completada por parte de las criaturas, el orden restablecido,
toda la Creación con su pleno esplendor, al hombre, nuestro querido joyel en su puesto de honor.
¿Cuál no será nuestro y tu sumo contento, la suma gloria y la felicidad sin fin al ver la finalidad
de la Creación realizada? Además, a ti te daremos el nombre de redentora de nuestra Voluntad,
constituyéndote madre de todos los hijos de nuestro Fiat, ¿no estás contenta?”
(3) Después de esto estaba siguiendo los actos de la Divina Voluntad, y no encontrando a mi
dulce Jesús pensaba entre mí que no me quería como antes, porque antes parecía que no sabía
estar sin mí, no hacía otra cosa que ir y venir, ahora me deja sola sin Él aun días enteros; antes
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