siguen por todas partes para venir a reinar de nuevo en medio a las criaturas; por eso te escogí
hija mía, y de en medio de su estirpe, no sólo para manifestarte los conocimientos, los bienes,
los prodigios de este Fiat, sino para hacer que tú, viviendo en Él, con tus actos universales
inclinases a mi Voluntad para venir a reinar nuevamente como al principio de la Creación en
medio a las criaturas. Por eso a ti te es dado unir a todos, abrazar a todos, a fin de que
encontrando a todos y todo en ti, como todo se encuentra en mi Voluntad, harás que se pongan
de acuerdo, se darán el beso de paz y mi Reino será restablecido en medio de las criaturas. He
aquí el por qué la necesidad de los conocimientos, de las maravillas de mi Fiat Divino, para
disponer a las criaturas, para animarlas a desear, a querer, a suspirar este Reino y los bienes
que hay en Él; y la necesidad de elegir primero a una criatura que viviendo en Él, con sus actos
universales que le suministra mi mismo Querer, que son actos divinos, consiga el Reino de mi
Fiat a las criaturas. Yo hago como un rey cuyo pueblo ha sido rebelde a sus leyes, el rey usando
de su poder, a quién mete a la cárcel, a quién manda al exilio, a quién le quita el derecho de
poseer, en suma, a todos da el castigo que justamente merecen. Ahora, con el largo andar del
tiempo el rey tiene compasión de su pueblo, escoge a uno de sus ministros más fieles y abriendo
su corazón doliente dice: ‘Quiero fiarme de ti, escucha, he decidido darte el mandato de que me
llames a los pobres exiliados, que liberes a los prisioneros, que restituyas el derecho de poseer
los bienes que les quité, y si me son fieles les duplicaré sus bienes, su felicidad’. Y trata
largamente con este ministro de su confianza, planeando todo lo que se debe hacer, mucho más
que este ministro estaba siempre junto al rey, rogando por su pueblo, que diese a todos gracia
de perdón y de reconciliación. Entonces después de haber planeado juntos todo en secreto,
llaman a los demás ministros dando orden de que hagan llegar la buena noticia en medio de
todo el pueblo, en las prisiones, en el exilio, de cómo el rey quiere hacer la paz con ellos, que
quiere que cada uno regrese a su puesto y todos los bienes que el rey les quiere dar; y mientras
se esparcen estas bellas noticias, desean, suspiran, se disponen con sus actos a recibir su
libertad y el Reino perdido por ellos; ahora, mientras se difunden las noticias, el fiel ministro está
siempre junto al rey, urgiéndolo con ruegos incesantes para que el pueblo reciba el bien
establecido entre ellos. Precisamente esto es lo que he hecho Yo, porque lo que se puede hacer
entre dos, al tú por tú, en el secreto del dolor y del amor de dos seres que se aman y que quieren
el mismo bien, no se puede hacer entre muchos. Un secreto dolor y amor de tu Jesús, unidos
con el alma que elijo, tienen tal poder: Yo de dar y ella de impetrar lo que se quiere; el secreto
entre tú y Yo ha madurado los tantos conocimientos que te he dado del Reino de mi Fiat Divino,
ha hecho resurgir tus tantos actos en Él; el secreto entre tú y Yo me ha hecho desahogar mi
dolor tan grande y de tantos siglos en los cuales mi Voluntad, mientras estaba en medio de las
criaturas, era vida de cada acto de ellas, no la conocían, la tienen en estado de agonía continua.
Hija mía, un dolor mío desahogado en el secreto del corazón de quien me ama, tiene la virtud
de cambiar la justicia en misericordia, y mis amarguras se cambian en dulzuras. Entonces,
después que me he fiado de ti, planeando juntos todo, he llamado a mis ministros dándoles
orden de hacer conocer al pueblo las bellas noticias sobre mi Fiat Supremo, sus tantos
conocimientos, y cómo llamo a todos a que vengan a mi Reino, que salgan de la cárcel, del exilio
de su voluntad, que tomen posesión de los bienes perdidos, que no vivan más infelices y
esclavos de la voluntad humana, sino felices y libres en mi Voluntad Divina. Y como este secreto
ha tenido virtud de decirnos corazón a corazón las tantas manifestaciones maravillosas del
eterno Fiat, saliendo fuera este nuestro gran secreto, hará tanto camino en el pueblo, que
sorprendidos rogarán con suspiros que venga mi Reino que pondrá término a todos sus males”.
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