empezado en la unidad del Fiat Supremo, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “¿Pero
nosotros tenemos derecho a este Reino del Querer Divino?” Y mi dulce Jesús moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que Adán antes de pecar hacía sus actos en el Fiat Divino, esto
significaba que la Trinidad le había dado la posesión de este Reino, porque para poder poseer
un reino se necesita quién lo forme, quién lo done y quién lo reciba. La Divinidad lo formó y lo
donó, el hombre lo recibió, así que Adán en su primera época de la Creación poseía este Reino
del Fiat Supremo, y como él era la cabeza de todo la generación humana, todas las criaturas
recibían el derecho de esta posesión; y si bien Adán con sustraerse de nuestra Voluntad perdió
la posesión de este Reino, porque con hacer su voluntad se puso como en estado de guerra con
el eterno Fiat, y, pobrecito, no teniendo fuerza suficiente para combatir, ni ejército bien provisto
para poder pelear con un Querer tan Santo, que tenía fuerza invencible y un ejército formidable,
quedó vencido y perdió el Reino dado por Nosotros, mucho más que la fuerza que poseía antes
era la nuestra, y le habíamos dado también nuestro ejército a su disposición; en cuanto pecó la
fuerza se volvió a nuestra fuente y el ejército se retiró de él poniéndose a nuestra disposición.
Todo esto no quitó los derechos a sus descendientes de poder readquirir el Reino de mi
Voluntad. Sucedió como a un rey que por una guerra pierde su reino, ¿no habrá la probabilidad
que uno de sus hijos, con otra guerra pueda readquirir el reino de su padre, que ya era suyo?
Mucho más que vine Yo a la tierra, el divino vencedor, para rehacer las pérdidas del hombre, y
encontrando a quien quisiese recibir este Reino le restituía la fuerza, poniendo de nuevo mi
ejército a su disposición para mantener el orden, el decoro y la gloria de este Reino. ¿Y cuál es
este ejército? Es toda la Creación, en la cual en cada cosa creada está bilocada la Vida de mi
Voluntad más que ejército maravilloso y formidable para mantener la vida de este Reino. El
hombre podría perder la esperanza de poseer de nuevo este Reino sólo si viera desaparecer
todo el ejército invencible de la Creación, entonces se podría decir: ‘Dios ha retirado su Voluntad
de la faz de la tierra, que la vivificaba, la embellecía, la enriquecía, ya no hay más esperanza de
que el Reino pueda estar en nuestra posesión’. Pero hasta en tanto que la Creación exista, sólo
es cuestión de tiempo para encontrar a aquellos que lo quieran recibir, y además, si no se
pudiera esperar la posesión del Reino del Fiat Divino, no era necesario que Yo te manifestara
tantos conocimientos referentes a él, ni te habría manifestado su Querer que quiere reinar, ni su
dolor porque no reina; cuando una cosa no se puede efectuar es inútil hablar de ella, por lo tanto
no habría tenido ningún interés de decir tantas cosas respecto a mi Voluntad Divina. Así que el
sólo hablar de Ella es señal de que quiero que regrese su posesión”.
+ + + +
21-6
Marzo 13, 1927
Cómo la Voluntad Divina no deja a nadie. Cómo Ella tiene la
virtud regeneradora y tiene todo en su propio puño.
(1) Mi pobre existencia vive bajo la pesada presión de la privación de mi dulce Jesús, las horas
me parecen siglos sin Él y siento todo el peso de mi duro exilio. ¡Oh Dios! qué pena vivir sin
Aquél que forma mi vida, mi latido, mi respiro. Jesús, qué duro desgarro es para mí tu privación,
todo es obstáculo, todo es dificultad, ¿cómo puede resistir la bondad de tu tierno corazón el
verme tan paralizada únicamente por tu causa? ¿Cómo me dejas por tan largo tiempo? No te
hieren más mis suspiros, no te conmueven mis gemidos, mis delirios que te buscan, no por otra
cosa sino porque quieren la vida, es vida lo que quiero, no otra cosa, ¿y Tú me niegas esta vida?
¡Jesús, Jesús! quién hubiera pensado que me habrías dejado por tan largo tiempo. ¡Ah! regresa,