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I. M. I.
Fiat!!!
21-1
Febrero 23, 1927
Cómo el vivir en el Querer Divino es formar una visita de sorpresa a Jesús.
(1) Mi pobre corazón me lo sentía bajo un peso durísimo por la privación de mi dulce Jesús;
¡oh! cómo gemía y sufría, y haciendo mi acostumbrado giro en la Creación para seguir los actos
de su Voluntad en ella, al llegar al mar lo llamaba y le decía: “Jesús mío, ven, regresa, tu
pequeña hija te llama en el mar, te llamo junto con la vastedad de estas aguas, con su murmullo,
te llamo en el serpentear de los peces, te llamo con la potencia de tu misma Voluntad que en
este mar se extiende; si no quieres escuchar mi voz que te llama, escucha las tantas voces
inocentes que se desprenden de este mar que te llaman. ¡Ah! no me hagas más penar que no
puedo más”. Pero qué, a pesar de todas las voces del mar Jesús no venía, por tanto he debido
pasar a girar en el sol, y lo llamaba en el sol, lo llamaba con la inmensidad de su luz, así que
dondequiera que giraba lo llamaba en nombre de cada cosa creada y de su misma Voluntad
que dominaba en ellas. Entonces, habiendo llegado bajo la bóveda azul del cielo le he dicho:
“Mira oh Jesús, te traigo todas tus obras, ¿no escuchas la voz de todo el cielo, las voces
innumerables de las estrellas que te llaman? Todas quieren circundarte y hacerte una visita
como a su Creador y Padre de ellas, ¿y Tú quieres rechazarnos a todos?” Ahora, mientras esto
decía, mi dulce Jesús ha salido, y poniéndose como en medio de todas sus obras me ha dicho:
(2) “Hija mía, qué bella sorpresa me has hecho hoy, me has traído todas mis obras a hacerme
una visita, me siento duplicada mi gloria, mi felicidad al verme rodeado por todas mis obras, que
reconozco como tantos hijos míos. Hoy has hecho como un hijo que ama mucho a su padre y
que sabe que él goza cuando se ve rodeado y visitado por todos sus hijos; éste los llama a
todos, uno por uno los reúne a todos juntos, hermanos y hermanas y va a dar su sorpresa a su
padre, el cual goza al verse rodeado por todos sus hijos, ninguno falta, reconoce a todos los
miembros de su familia, ¡oh! cómo se siente glorificado por todos sus hijos, su felicidad es plena,
y por cumplimiento de su alegría prepara un suntuoso banquete y festejan todos juntos, padre e
hijos, pero en la plenitud de su felicidad reconoce al hijo que ha reunido a toda su familia para
dar la sorpresa al padre y hacerlo gozar tanto, este hijo será amado de más, porque él ha sido
la causa de tanta felicidad. Ahora pequeña hija mía, mientras tú me llamabas en el mar con
todas sus voces, Yo te escuchaba y decía: ‘Deja que gire por todas las cosas creadas, a fin de
que me las reúna todas juntas y después me haré encontrar, así podré recibir la visita de todas
mis obras, que son como tantos hijos míos, así ellos me harán feliz a Mí, y Yo a ellos’. Así que
el vivir en mi Voluntad contiene sorpresas indescriptibles, puedo decir: ‘Donde Ella reina el alma
se vuelve mi felicidad, mi alegría, mi gloria, y Yo preparo a ella el banquete de sus conocimientos,
a fin de que haciéndonos felices juntos, extendamos el Reino del Fiat Supremo, y así sea
conocido, amado y glorificado’. Por eso espero frecuentemente estas sorpresas de la pequeña
hija que me trae la visita de toda la familia que me pertenece.
(3) Además de esto, así como en la Creación están como esparcidas todas nuestras
cualidades divinas, y cada cosa creada ocupa un oficio de nuestros atributos, por lo tanto: Quién
es hijo de nuestra potencia, quién de la justicia, quién de la luz, quién de la paz, quién de la
bondad, en suma, cada cosa creada es hija de alguno de nuestros atributos. Entonces cuando
33 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.