irresistible para vencer. Por eso lucha, porque vencerás, y además, luchar para vencer el Reino
del Fiat Supremo es la lucha más santa que puede existir, es la batalla más justa y más de
derecho que se puede hacer, tan es verdad, que mi mismo Querer desde que formó la Creación
empezó esta batalla y esta lucha, y se detendrá sólo cuando venza completamente. ¿Pero
quieres sabes cuándo luchas Conmigo y Yo contigo? Yo lucho cuando te manifiesto los
conocimientos sobre mi Eterno Fiat, así que cada dicho, cada conocimiento, cada semejanza
que se refiere a Él, es una lucha y una batalla que hago contigo para vencer tu voluntad, ponerla
en su puesto creado por Nosotros, llamarla casi por vía de lucha al orden del reino de mi Divino
Querer, y mientras lucho contigo para subyugar tu voluntad, la inicio en medio de las criaturas.
Lucho contigo cuando te enseño el camino que debes hacer y lo que debes hacer para vivir en
mi Reino, las felicidades, las alegrías que debes poseer, en suma, lucho por vía de luz que
contienen mis conocimientos, lucho por vía de amor y con los ejemplos más tiernos en modo de
no poder resistir a mi lucha, lucho por medio de las promesas de felicidad y de alegrías sin fin;
mi lucha es persistente y no me canso jamás, ¿pero para vencer qué cosa? Tu voluntad, y en
la tuya a aquellos que reconocerán la mía para vivir en mi Reino. Y tú luchas Conmigo cuando
recibes mis conocimientos y poniéndolos en orden en tu alma formas el Reino de mi Fiat
Supremo en ti, y haciéndome lucha buscas vencer mi Reino. Cada acto tuyo hecho en mi
Voluntad es una lucha que me haces; cada giro que haces por todas las cosas creadas para
unirte a todos los actos que Ella hace en toda la Creación, llamas a toda la Creación a la batalla
para vencer mi Reino, moviendo a mi misma Voluntad dominante en todas las cosas creadas
para dar batalla a mi misma Voluntad para establecer su Reino. Y por eso en estos tiempos, el
viento, el agua, el mar, la tierra, el cielo, están más que nunca todos en movimiento, haciendo
batalla contra las criaturas, sucediendo fenómenos nuevos, y cuántos más sucederán,
destruyendo gentes y ciudades, porque en las batallas es necesario disponerse a sufrir pérdidas
y muchas veces aun por parte de quien vence; sin batalla no ha habido jamás conquistas de
reinos, y si esto ha habido, no han sido duraderas. Luchas Conmigo cuando invistiendo todo lo
que Yo hice y sufrí en mi Humanidad, esto es, en mis lágrimas, en mis penas más íntimas, en
mis oraciones, en mis pasos, en mis palabras y hasta en las gotas de mi sangre, imprimes tu te
amo y por cada uno de mis actos me pides que venga el Reino de mi Fiat Supremo, ¿quién
puede decirte la lucha que me haces? Mueves a mis mismos actos para hacerme batalla para
vencerme a cederte mi Reino. Por eso Yo lucho contigo y tú luchas Conmigo, es necesaria esta
lucha, tú para vencer mi Reino, y Yo para vencer tu voluntad y para iniciar la batalla en medio
de las criaturas, para establecer el Reino de mi Supremo Querer. Yo tengo mi misma Voluntad,
toda su potencia, fuerza e inmensidad para vencer, tú tienes mi misma Voluntad y a tu
disposición toda la Creación y todo lo que Yo hice de bien en la Redención, para adiestrar un
ejército formidable para hacer batalla y vencer el Reino del Fiat Supremo. Mira, también cada
palabra que escribes es una lucha que me haces y un soldado de más que colocas en el ejército
que debe vencer el Reino de mi Voluntad. Por eso sé atenta hija mía, que son tiempos de lucha
y es necesario usar todos los medios para vencer”.
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20-62
Febrero 21, 1927
Por qué tanto interés de Jesús en querer hacer conocer su Voluntad Divina.
(1) Mi pobre mente se perdía en los tantos conocimientos del Supremo Querer y pensaba
entre mí: “¿Por qué Jesús tiene tanto interés en que se conozca esta Divina Voluntad y que
reine en medio de las criaturas?” Ahora mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús ha
salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
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