nacer en Ella, para que pudiera tener sus derechos de paternidad sobre ti, y tú pudieras tener
los derechos de hija, para poder tener los derechos de pedirle su Reino, y no sólo tú, sino
también en virtud de todas las cosas creadas, esto es, de todos aquellos innumerables actos
que ejercita en toda la Creación, que venga a la tierra el Reino nuestro y vuestro. Hija mía,
¿quién puede aspirar a tener el derecho de ser rey sino un hijo de rey? Es más, todos ven en
él el derecho de que el reino será suyo, en cambio si se ve aspirar a este puesto a un siervo, a
un aldeano que no pertenece a la familia real y dice que tiene el derecho de ser rey y que el
reino será suyo, a ese tal se le tiene como loco y merece todas las burlas. Así quien quisiera
pedir mi Reino y no reina en él mi Santo Querer, estando en las condiciones de siervo no tiene
derecho de pedir mi Reino, y si lo pide es sin derecho y un simple modo de decir. Ahora supón
que un rey tuviese por hijos cientos y miles de hijos, que todos pertenecen legítimamente a la
familia real, ¿no tienen todos éstos el derecho de ocupar puestos nobles, convenientes a su
condición y de decir que el reino de nuestro padre es reino nuestro porque llevamos en nuestras
venas su sangre real? Ahora, en la Creación toda y en los hijos que pertenecerán al Reino del
Fiat Divino correrá en ellos más que sangre la Vida de Él, que les dará el derecho de pertenecer
a la familia real y celestial, de modo que todos serán reyes y reinas, todos ocuparán puestos
nobles, dignos de la familia a la que pertenecen. Por eso tienen más derecho las cosas creadas
de que venga el Reino de mi Querer, porque todas son hijas del Cielo y son los actos de mi
misma Voluntad que lo pide en ellas, más que las mismas criaturas, que haciendo su voluntad
se han reducido a la condición de siervas. Por tanto cuando tú pides a nombre del cielo, del sol,
del mar, y de todas las otras cosas creadas que venga el Reino del Eterno Fiat, obligas a mi
misma Voluntad a pedir que venga su Reino, ¿y te parece nada que una Voluntad Divina pida
en cada cosa creada, porque tú pides su Reino? Por eso continúa y no retrocedas. Es más, tú
debes saber que es mi misma Voluntad la que te pone en camino en toda la Creación para tener
a su hija en todos sus actos junto con Ella, para hacerte hacer lo que Ella hace y quiere de ti”.
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20-59
Febrero 13, 1927
Mientras que la Divina Voluntad no sea conocida y no tenga su Reino,
la gloria de Dios en la Creación será incompleta. Ejemplo de un rey.
(1) Estaba siguiendo a la Divina Voluntad en sus actos en la Creación, y en mi mente me vino
una duda: “Cómo puede ser que Jesús dice que hasta que no venga el Reino de su Voluntad a
la tierra, la gloria de la Creación y Redención estará incompleta, ¿cómo puede ser esto? ¿No
tiene acaso esta Voluntad Suprema virtud de glorificarse por Sí misma? Cierto que tiene esta
virtud y es más que suficiente para su gloria, sin embargo dice que si su Voluntad no extiende
su Reino en medio de las criaturas, su gloria por causa de la Creación será incompleta”. Ahora,
mientras esto pensaba, mi adorable Jesús sorprendiéndome con una luz vivísima que salía de
Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, la cosa en sí misma es clarísima, que mientras que mi Voluntad no sea conocida
y no tenga su primer puesto de honor y de dominio en cada ser salido de nuestras manos
creadoras, su gloria estará siempre incompleta. La razón es clarísima, porque en la Creación
nuestra finalidad primera fue que saliendo de Nosotros esta Suprema Voluntad, que bilocándola
en toda la Creación se extendía por doquier, en el cielo, en el sol, en el mar, en la flor, en las
plantas, hasta en la tierra y en cada ser salido de nuestras manos creadoras, constituyéndose
vida de todo para formar su Vida en cada ser, y bilocándose en cada criatura pudiese tener
tantas Vidas suyas y tantos reinos para dominar por cuantas criaturas salían a la luz. Ahora, mi
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